Varsovia. Reuters y AFP. El exentrenador de la selección polaca de futbol, Kazimierz Gorski, quien llevó a su país al tercer puesto en un Mundial y a la obtención de una medalla dorada olímpica, murió a los 85 años.
El deceso ocurrió el martes pasado, informó la prensa polaca.
Nacido en Lviv, actualmente Ucrania, Gorski fue entrenador del equipo nacional polaco entre 1970 y 1976.
Fue reconocido como el supervisor de la era dorada de esa nación, que produjo futbolistas como Kazimierz Dejna, Grzegorz Lato, Robert Gadocha y Wlodzimierz Lubanski.
"No creo ofender a nadie si digo que fue el Papa del futbol polaco", expresó el arquero Jan Tomaszewski, cuyas heróicas atajadas ante Inglaterra en el estadio de Wembley llevaron al equipo de Gorski a la clasificación para el Mundial de Alemania en 1974.
"Era la única autoridad reconocida por todos los polacos, sin excepción", lamentó el exinternacional polaco Zbigniew Boniek a la televisión privada TVN24.
Proyecto "Gorski". "Las águilas de Gorski", así llamaron los polacos al equipo de 1974, que combinaba una sólida defensa con un rápido contraataque.
Tras la salida de Gorski del equipo nacional en 1976, su proyecto llevó a Polonia a otros tres Mundiales, incluido el tercer puesto en España en 1982, conseguido por el equipo liderado por el entonces artillero de la Juventus de Italia, Zbigniew Boniek.
Gorski motivaba a sus jugadores con una filosofía simple derivada del estimado entrenador del Liverpool, Bill Shankly.
"El futbol es un juego en el que hay un balón redondo y dos arcos", dijo Gorski en una entrevista.
Y agregó: "Mientras el balón esté en juego, siempre hay una posibilidad".
Luego de 1976, Gorski dirigió los equipos de Panathinaikos y Olympiakos en Grecia.
Más tarde regresó a su país para conducir al Legia Varsovia, donde comenzó su carrera futbolística.
Tras la caída del comunismo en 1989, asumió como presidente de la Asociación del futbol de Polonia de la que fue presidente honorario hasta su fallecimiento.
"¿Qué es un general sin su ejército?", se preguntó un ya maduro Gorski al ser galardonado con uno de los mayores honores civiles de su país a fines de 1990.
"Sin ese ejército, sin tan fantásticos futbolistas, yo no estaría aquí", aseguró.