
Moscú. EFE. Las autoridades de Kazajistán no denunciarán al actor británico Sasha Cohen que interpreta a un excéntrico periodista kazajo en la comedia Borat , premiada en los Globos de Oro y candidata a los premios Oscar.
“No hemos presentado ni tenemos previsto presentar una demanda contra el actor o los productores de la película”, aseguró ayer Vladímir Nejoróshev, un portavoz del parlamento kazajo, citado por las agencias rusas.
Poco después de su estreno mundial, dirigentes kazajos habían amenazado con demandar a Cohen por ridiculizar a esa república centroasiática y a sus habitantes, que son mostrados como racistas, salvajes, antisemitas, misóginos e incestuosos.
Tranquilos. El portavoz agregó que delegaciones europeas han viajado en las últimas semanas a los lugares que muestra Borat y concluyeron que “el Kazajistán actual no guarda ninguna similitud con lo mostrado en la película”.
El presidente kazajo, Nursultán Nazarbáyev, aseguró recientemente que está claro que “Cohen nunca había estado en Kazajistán”.
“La película fue rodada en un pueblo de Rumania y el papel de los kazajos es interpretado por gitanos”, agregó.
Invitado. El viceministro de Asuntos Exteriores de Kazajistán, Rajat Alív, incluso invitó a Cohen a visitar ese país para convencerse de que el kazajo es “un pueblo tan normal como los demás”.
Cohen interpreta a un periodista de la televisión kazaja que viaja a Estados Unidos para conocer el “secreto del éxito” y “el sueño americano” y recorre el país de costa a costa en busca de su amor platónico, Pamela Anderson.
Aunque no interpondrán una demanda, las autoridades kazajas mantendrán la prohibición de proyectar la película y cerrar su página web www.borat.kz, decisión secundada por las autoridades rusas.
Los gitanos del pueblo rumano de Glod sí demandaron, al considerar que les habían engañado y convertido su comunidad en “el hazmerreir del mundo”.