Los Angeles. Uno de los fundadores de los estudios DreamWorks, Jeffrey Katzenberg, obtuvo una victoria en su acción judicial contra la compañía Walt Disney, a la que reclama $250 millones (¢70.500 millones).
Un juez, que actúa como mediador, dio la razón a Katzenberg, presidente durante diez años de los estudios Disney, y estimó que su contrato le daba derecho a un porcentaje en los beneficios generados por los filmes que contribuyó a realizar.
Walt Disney y su presidente, Michael Eisner, sostenían que, alabandonar el cargo antes de la expiración de su contrato, Jeffrey Katzenberg había renunciado a dicha cláusula.
"Estamos muy excitados. Casi hemos ganado en todos los puntos. La única cuestión es saber hasta dónde puede subir".
El monto preciso de la suma debida por Disney y, en consecuencia, de los beneficios generados por los filmes y emisiones de televisión lanzados por Jeffrey Katzenberg, se determinará en una nueva fase de esta acción judicial que debe abrirse la próxima semana.
Según Eskenazi, Disney se encontrará "en una posición insostenible". La compañía deberá "sostener que sus productos no valen gran cosa, mientras que nosotros sostenemos, por el contrario, que son de un gran valor", explicó.
Katzenberg, a quien Disney al parecer ya entregó más de $100 millones (¢28.300 millones), dejó la compañía en 1994. En diez años, contribuyó a crear unos 700 filmes y emisiones de televisión, entre ellos inmensos éxitos como El Rey León, La Bella y la Bestia y Good Morning Vietnam.
Su contrato le aseguraba, a perpetuidad, el 2 por ciento de los beneficios generados por esos filmes, así como por sus productos derivados, como los juguetes.
El detalle del juicio
El juez Paul Breckenridge estimó que Jeffrey Katzenberg estaba en condiciones de cobrar intereses sobre las sumas que se le deben. La nueva fase de la acción judicial determinará desde qué fecha empiezan a contar esos intereses.
Walt Disney había reconocido en un acuerdo amistoso en noviembre de 1997 que debía dinero al expresidente de sus estudios. Las dos partes se habían puesto de acuerdo en dejar que un mediador decidiera el monto de la suma debida.
Los abogados de Katzenberg le acusaron de actuar por "animosidad personal" y uno de ellos, Bert Fields, preguntó una vez a Eisner si él había dicho de Katzenberg: "Creo que odio a ese enanito".
Más engorroso aún para Disney es un memorando presentado al juez, el cual detallaba cómo la empresa subestimaba sus ingresos y sus gastos. Un documento que podría tener consecuencias incalculables en el futuro, pues actores o técnicos podrían reclamar su parte de los beneficios de una película.
En todo caso, resulta excepcional que un conflicto como el de Katzenberg y Disney acabe ante un juez. Generalmente, Hollywood prefiere lavar los trapos sucios en casa y llegar a un pacto amistoso.
Por eso, Bonnie Eskenazi no descarta que todavía se puede fraguar tal acuerdo: "Como demandantes, aún estamos deseosos de oír que alguien nos diga cuánto dinero está dispuesto a entregarnos".