Valledupar, Colombia. EFE El cantautor colombiano de vallenato Kaleth Morales, que inscribió su nombre en una lista de figuras musicales que han desaparecido de forma prematura cuando empezaban a disfrutar de la fama, fue enterrado en su Valledupar natal.
Morales, un juglar de escasos 22 años, recientemente graduado de médico y con un futuro promisorio en la música popular de la costa norte colombiana, murió esta semana, un día después de sufrir un accidente de carretera.
A finales del año pasado, Morales lanzó Vivo en el limbo , una canción pegajosa que ha permanecido más de 40 semanas consecutivas en el primer lugar de las preferencias en las emisoras de radio.
En los últimos meses, Kaleth Morales se convirtió en una de las figuras más destacadas de la denominada "nueva ola", del vallenato juvenil, género musical de arraigo colombiano que se impuso y ganó millones de adeptos en todo el país.
Morales fue también el compositor de otras reconocidas canciones vallenatas como Novios cruzados , No aguanta , No seré tu payaso y Mi reina consentida , interpretadas por consagrados músicos de ese ritmo que, con Carlos Vives, traspasó fronteras hace pocos años.
Popularísimo. Y es que "la trilogía vallenata", es decir, los instrumentos que conforman la agrupación o el conjunto de esa música, nace de la mezcla de tres culturas muy distintas: la española, la africana y la indígena.
Los folcloristas han señalado que el acordeón representa la influencia europea, la "guacharaca" (caña que se raspa), la de los aborígenes, y la caja, la cultura que llegó de África a las ardientes sabanas del norte colombiano.
El ambiente musical colombiano no sale de su asombro y pesar al recordar que varios de sus artistas vallenatos han muerto jóvenes y trágicamente cuando saboreaban la primera miel de los mejores.
Rafael Orozco, inolvidable vocalista del Binomio de Oro, fue asesinado el 1 de junio de 1992 por dos supuestos músicos que llegaron a su propia casa y le dispararon en repetidas ocasiones antes de huir.
Muchas versiones han surgido desde entonces sobre los móviles de los asesinos de Orozco, algunas más disparatadas que otras, pero ninguna comprobada hasta ahora.
El 21 de noviembre de 1994 fue Juancho Rois, El conejo , un virtuoso y joven acordeonista que acompañaba musicalmente a Diómedes Díaz, reconocido como uno de los más grandes, y quien murió en un accidente aéreo en Venezuela.
Un año más tarde, fue una de las diosas del vallenato , Patricia Teherán, joven igualmente llena de futuro en la música y quien también pereció en una carretera del Cesar, departamento del que Valledupar es capital y cuna del vallenato.
Morales viajaba junto a su hermano Keyner cerca de la localidad de El Difícil, en el departamento norteño del Magdalena, vecino al Cesar, cuando su vehículo volcó aparatosamente.
El cantautor fallecido era hijo del también compositor Miguel Morales, y en su música, que era una fusión revolucionaria de ese aire, incluía otros ritmos tropicales e instrumentos, además del clásico acordeón de botones.
Su última aparición pública fue hace una semana, en un multitudinario concierto en Bogotá, al lado de varias figuras colombianas, como Carlos Vives.
El presidente colombiano, Alvaro Uribe, lamentó la muerte del joven cantautor y señaló que le dolía mucho, pues "en plena juventud, empezando, era casi un niño" y ya era uno de los mejores.
Esa frustración se palpó durante su entierro en su Valledupar del alma, cuando miles de personas lo acompañaron a su tumba.