El presidente de la República Democrática del Congo (RDC, antigua Zaire), Laurent Kabila, cedió ante la fuerte presión de la comunidad internacional y autorizó que la misión de la ONU encargada de investigar sobre las presuntas masacres de refugiados hutus ruandeses se desplace "libremente en las diferentes zonas del país".
El compromiso de Kabila se obtuvo gracias a la intervención directa de Washington, que envió a Kinshasa a su embajador ante la ONU, Bill Richardson.
Tras un acuerdo concretado el pasado sábado, Kabila y Richardson señalaron que la misión de la ONU podía desplegarse en las regiones orientales y occidentales de la RDC.
Investigación libre
El acuerdo de 11 puntos prevé que los miembros de la comitiva estarán "libres para desplazarse sin interferencia a las diferentes zonas que ellos escojan".
Kinshasa insistía en que la misión debía ir al este. Pero los investigadores de la ONU no habían podido salir de la capital para visitar las otras regiones.
Esta intransigencia del Gobierno de la RDC obligó al secretario general de la ONU, Kofi Annan, a llamar a los indagadores a consultas a Nueva York, el 3 de octubre pasado.
En este forcejeo, Estados Unidos y luego el Parlamento Europeo, condicionaron su ayuda al nuevo régimen de Kabila al desarrollo sin tropiezos de la misión de la ONU.
El sábado en la noche, Richardson se mostró satisfecho por la nueva actitud del presidente Kabila y añadió que esto permitiría a muchas naciones reanudar su ayuda a la RDC.
Richardson anunció a la prensa que Estados Unidos favorecía las discusiones entre la RDC y el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial con base en una reprogramación del servicio de la deuda exterior, estimado oficialmente en $14.000 millones.
"El acuerdo sobre la investigación de la ONU puede dejar de lado algunos obstáculos al apoyo de numerosos países a la RDC", indicó Richardson, quien justificó la intervención de Estados Unidos en la resolución de la crisis entre la ONU y Kinshasa por la intención norteamericana de que el Congo sea "un país amigo".
Estados Unidos confirma así su influencia sobre el régimen de Kabila.
"Deseamos mantener buenas relaciones con la RDC. Tenemos deseos de eliminar este problema de la misión de investigación porque queremos ayudar a un amigo", insistió Richardson.