
Puntarenas . Para ganar justamente hay que trabajar, luchar, sudar, derrochar coraje y, ante todo, estar convencido de que se puede alcanzar la meta. Ayer Puntarenas cumplió todos los requisitos y la justicia tuvo que vestirse de naranja.
Los locales entraron arrollando, no en vano en el primer minuto tuvieron una oportunidad de abrir el marcador, cuando Eduardo Ramírez remató, mas la defensa contuvo el disparo. Su esquema era simple, pero esa simpleza le causó algunos problemas en la primera parte.
Cada vez que el balón era de los anfitriones debía contactarse inmediatamente al cerebro chuchequero, Rónald Chaves, para que él iniciara los ataques; ante tal panorama, los brumosos impusieron un duro marcaje al habilidoso porteño, lo cual provocó que por momentos los locales fueran inofensivos.
Cartaginés basó su juego en el trabajo de Erick Rodríguez y Humberto Brenes; empero, el primero se "escondió" pegado a la línea y fue escaso lo que desde allí podía hacer, mientras que Beto pocas veces pudo hilvanar con un compañero, pues sus servicios eran desviados o los entregaba al hombre más marcado.
El buen accionar porteño estuvo a punto de rendir frutos a los 28 minutos, cuando el novato César Martínez envió por encima del arco un remate y momentos después el arquero Chacón tuvo que fajarse en un tiro cruzado.
Estas llegadas, más otras no menos importantes, opacaron los tímidos ataques brumosos que, ante la inoperancia del mediocampo cartaginés, se basaron en pelotazos a Heriberto Chime Quirós, ubicado como único delantero y por tanto presa fácil de la zaga naranja.
Llega la justicia
El descanso sirvió a los porteños para ordenar sus ideas. Bastaron 20 segundos del reinicio para que Martínez se lanzara en pos de un balón, que contactó de cabeza para vencer la estirada de Chacón. La jugada la había comenzado Chaves y Juan Carlos Banana Aguirre la centró al área menor; el justo 1 a 0 ya estaba en los mecates.
Sorprendidos los visitantes adelantaron un tanto sus filas y comenzaron a unirse para poder tener más el balón en su poder y montar un ataque serio. El orden y el ingreso del veloz Jewisson Bennett sirvió para elevar su rendimiento que fue "premiado" a los 57 minutos.
El portero Rónald Sequeira abre un balón para Genaro Pérez y, ante el acoso de un rival, devuelve la pelota al arquero, mas no observó que en la mitad del camino estaba Vernan Mesén, quien robó la pelota y se enfiló hacia el arco. Se enfrenta con el arquero y es derribado por Sequeira; falta de penal indiscutible.
Norman Gómez cobró y emparejó las cifras. Pero hasta aquí llegó el empeño brumoso, pues parecieron conformarse con el empate y no renovaron su labor defensiva; prefifieron echarse atrás, donde precisamente no fueron contundentes. Y la razón es muy sencilla: Mena y Smith mostraron serias deficiencias.
Puntarenas siguió trabajando, dando una lección de entrega y deseos de triunfar, tanto así que se conjuntó y comenzó a presionar en el arco de Chacón, quien sustituyó a Hermidio Barrantes por enfermedad.
En el minuto 73, el chuchequero Rónald Sequeira cobra una falta en las inmediaciones del área y su remate, por encima de la barrera, fue enviado al tiro de esquina, un lance en el que se lució el guardameta brumoso. Viene el nuevo cobro y Sequeira la pone al primer palo, donde el recién ingresado, Máximo Chavarría, salta más que sus rivales. La acción desemboca en la red, rubricada por Máximo.
Justicia naranja y castigo azul. Los locales habían desplegado más trabajo y el resultado era meritorio; un esfuerzo como el mostrado no podía quedarse en el olvido. Cartaginés estuvo lejos de enseñar algo que hace cinco fechas lo perfilaba como uno de los mejores equipos del país.