
BUENOS AIRES (AFP) - Julio Bocca, el estelar bailarín que hizo popular a la danza clásica en Argentina, a punto de cumplir 40 años, desea llegar al final de una larga despedida de su brillante carrera que culmina en diciembre de 2007, para empezar a caminar una nueva vida sin alas en los pies.
"Quiero disfrutar de cada momento de la despedida, pero estoy con ganas de llegar al final", confesó Bocca horas antes de viajar este miércoles a París para iniciar el "Ultimo Tour" de su vida de bailarín.
París, Madrid, Cádiz, Valencia, Bilbao, Roma, Milan, Moscú, Washington, Porto Alegre y Montevideo son algunas de las ciudades de las que se despedirá en 2007.
Además, recorrerá Estados Unidos y Argentina, donde nació el 6 de marzo de 1967 en el seno de una familia modesta, hijo de una maestra de danza, Nancy, quien le enseñó a los cuatro años sus primeros pasos de ballet.
"Es un hombre simple que ha sido uno de los más grandes bailarines del mundo. Una estrella que nunca se la creyó", dijo a la AFP Angeline Montoya, autora de una biografía de Bocca que saldrá a la venta en marzo y cuyo nombre está en danza.
Pese a "la pena de no verlo bailar más", Montoya admitió que Bocca tomó "una buena decisión porque es mejor que la gente le pregunte por qué dejó de bailar antes de por qué no dejó de hacerlo".
Formado en el Teatro Colón de Buenos Aires, la mayor ópera de Latinoamérica, Bocca dio su primer gran salto internacional en Moscú, donde a los 18 años ganó la medalla de oro del V Concurso Internacional de Danza.
"A Moscú no le puedo decir que no", dijo el bailarín a la AFP al comentar que la incluyó a último momento en la larga despedida iniciada hace dos años.
El gran "final de fiesta" será el 22 de diciembre con un espectáculo al aire libre y gratuito en pleno centro de Buenos Aires, frente al tradicional Obelisco.
Será una despedida a la medida de un bailarín que se esmeró por hacer popular la danza clásica en Argentina, considerada por décadas un arte para las elites.
"Me siento responsable de haber hecho popular el ballet (...). Cuando yo comencé muy poca gente sabía lo que era un bailarín y de golpe, ahora, todo el mundo sabe".
Orgulloso de cargar con esa responsabilidad, de haber bailado "todo", desde los papeles más tradicionales a creaciones sobre música de rock y tango, aseguró que "la idea es seguir con eso" para lo cual sueña con crear una escuela de arte en Buenos Aires.
Sin deudas con la danza, ni intenciones de dedicarse a la coreografía, piensa dedicarse a esa escuela, al Ballet Argentino que fundó en 1990, y a la Fundación Julio Bocca.
En 2008, luego de "no hacer nada" por un tiempo, planea viajar a la Antártida y retomar un postergado proyecto de adoptar un hijo, anticipó.
Aunque piensa residir en Buenos Aires, no descarta mantener un pie en Nueva York, donde tiene propuestas del American Ballet Theatre, que lo consagró tras haber sido convocado en 1986 por el ruso Mijail Baryshnikov.
De Nueva York, donde es considerado uno de los 100 hispanos más influyentes según la famosa revista People, se despidió en 2006 con funciones en el Metropolitan Opera House del Lincoln Center, en las que fue ovacionado.
Bocca inició su "Ultimo Tour" en una rueda de prensa en Buenos Aires en la que dijo sentirse muy lejos de atravesar la mítica crisis de los 40.
"Tengo la alegría de terminar bien, de dejar los escenarios bailando y no caminando".
© 2007 AFP