Los Angeles (EEUU), 8 dic (EFE).- Un juez de Los Ángeles decidió revisar el filme "Borat" para decidir si acepta una denuncia presentada por dos universitarios que aparecen en la cinta haciendo comentarios machistas y racistas, informaron hoy medios locales.
Los estudiantes de la Universidad de Carolina del Sur, a los que la prensa identifica como, Justin Seay y Christopher Rotunda, presentaron una denuncia el 9 de noviembre con el argumento de que estaban demasiado borrachos cuando aceptaron participar en el filme por culpa del alcohol proporcionado por el equipo de producción.
El objeto de la denuncia es impedir la salida en DVD de la película protagonizado por el humorista británico Sacha Baron Cohen, además de solicitar el pago de una indemnización por daños y perjuicios por una cantidad aun no determinada.
Aunque el caso no prosperó cuando los denunciantes intentaron detener el estreno del filme en salas cinematográficas, el juez Joseph Biderman ha aceptado revisar de nuevo la demanda.
Biderman no especificó cuándo tendrá lugar la revisión.
El abogado Olivier Taillieu, que representa a los estudiantes, asegura que la imagen de sus clientes ha sido dañada por culpa de su aparición en esta película que cuenta las aventuras en Estados Unidos de un reportero de Kazajistán enamorado de Pamela Anderson.
Los estudios Fox, productores de la cinta, insisten en que el caso no se sostiene y pone en duda las alegaciones de los demandantes de que estaban demasiado borrachos para entender lo que firmaban.
Este no es el único problema legal que acompaña el éxito de "Borat", una producción de 18 millones de dólares que lleva ya recaudados más de 100 millones de dólares.
La instructora de etiqueta Cindy Streit solicitó en noviembre a la fiscalía de Los Angeles que investigue los métodos utilizados por la producción a la hora de conseguir las autorizaciones de los entrevistados.
Sin embargo, nunca presentó una demanda contra la película o sus autores.
Además, según ha informado la prensa rumana, Spiridon Tudorache y Nicolae Ciorebea, dos vecinos de la localidad de Glod, donde se rodaron algunas escenas, que aparecen en el filme como criminales y violadores, demandaron a la productora y solicitaron una indemnización por unos 39 millones de dólares. EFE
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