El juez cuarto de instrucción, Ewald Acuña Blanco, ratificó la posibilidad de que exfuncionarios de la empresa de seguridad Astur hayan utilizado los equipos de esa compañía para interceptar y escuchar conversaciones telefónicas a empresarios y políticos.

Así se desprende del auto de procesamiento --al cual tuvo acceso La Nación-- contra los acusados Mínor Masís Artavia y Felipe Fernández Jiménez, en el que, para fundamentar esa posición, se citan parte de las declaraciones rendidas por testigos de la causa. (Véase recuadro con pruebas aparte.)
Uno de ellos, el exchofer de Astur Mauricio Castro Moscoa, confesó ante el juzgado, entre otras cosas, que participó en seguimientos o intervenciones telefónicas a políticos, entre los que citó al expresidente Rafael Angel Calderón Fournier (1990-1994) y a los exministros Luis Fishman, de Seguridad, y Elías Soley, de la Presidencia. También mencionó al empresario Roberto Federspiel como víctima de las escuchas y a gerentes --que no identificó-- de otras compañías.
Consultado ayer por La Nación, Calderón aseguró: "Si se comprueba que hubo espionaje, no cabe duda de que yo estoy entre los espiados." El expresidente comentó que, entre finales de 1994 y principios de 1995, detectó en varias oportunidades que un vehículo lo seguía, mientras se trasladaba a un sitio que frecuentaba rutinariamente para hacer deporte.
"Ante esa situación, alerté a gente cercana a mí con experiencia en estos asuntos. Ibamos a montar un operativo, pero en eso dejé de sentirlo --el seguimiento--, salí del país por un largo tiempo y no lo hicimos", recordó el exmandatario.
El testigo Castro Moscoa aseguró también que, en una oportunidad, el exgerente de Astur, el español José Ramón Hernández --también acusado en la causa y que está fuera del país-- le regaló al entonces ministro Soley una maceta que contenía un micrófono; sin embargo, Soley dijo, al ser consultado ayer por La Nación, que no recuerda haber recibido ese obsequio.
Refutan cargos
De acuerdo con Castro Moscoa, a Calderón se le "estudiaron todos los movimientos": entradas y salidas, filmaciones de su casa e hijos, seguimientos a su esposa, Gloria Bejarano...
"Se hizo ese trabajo como ocho días desde una calle que hay al frente de la casa... Todos esos trabajos los ordenaba José Ramón Hernández, diciendo que eran contratos para la seguridad de estas personas", aseveró el testigo.
Las versiones de ese y los demás testigos citados por el juez fueron refutadas ayer por el abogado de Astur, José María Plá Horrit, quien calificó el procesamiento como un "juicio de probabilidades".
El jurista comentó que "en el expediente, de casi 1.500 folios, han desfilado políticos, actas de la Asamblea Legislativa, personas muy serias y casi todo el personal de la DIS; y el señor juez redacta un procesamiento basado en las declaraciones de dos o tres individuos puestos en la empresa por Mínor Masís. Cualquiera puede comprender que la credibilidad es nula".
Plá argumentó que "no hay que olvidar que esos individuos fueron despedidos cuando Astur tuvo conocimiento de que estaban cometiendo alguna irregularidad; y que el señor José Ramón Hernández denunció posteriormente ante el OIJ que recibía amenazas de muerte".
Cercana relación
El procesamiento también cita al menos tres testimonios de exempleados de la Dirección de Inteligencia y Seguridad (DIS) que aseguran haber recibido instrucciones del jefe suspendido de esa entidad, Mario Soto Baltodano, para dejar entrar el equipo de rastreo de Astur sin cancelar impuestos en el aeropuerto internacional Juan Santamaría.
Gustavo Chaverri, exjefe de contrainteligencia de la DIS, asegura haber recibido la orden de Soto, el 9 de febrero de 1995. "El director me informó que José Ramón Romaní --español imputado en la causa-- venía de España, que lo fuera a recibir al aeropuerto, que traía unos equipos para donarlos a la DIS", sostuvo en sus declaraciones al Juzgado.
Wílliam Elizondo Manzanares y Rolbin Quesada Hernández, funcionarios de la DIS, ratificaron esa versión y confesaron haber cooperado en el ingreso del equipo.
La relación entre la DIS y la empresa Astur, según los testigos citados, era estrecha y frecuente. Así lo aseveró el exempleado de Astur Gerardo Arce Rojas.
"Siempre tuve conocimiento de una estrecha relación entre la oficina de la DIS y Astur a través del señor Mario Soto Baltodano; esto por comentarios del señor Romaní, así como llamadas que se daban diariamente entre ambas oficinas ya que ellos tenían reuniones tanto en las oficinas de Astur como en la oficina de la DIS."
"Ellos --los españoles-- tenían o utilizaban el acceso restringido que tiene el aeropuerto para ingresar el equipo", agregó.
En breve
Los acusados
El Ministerio Público acusó al exlíder del "Comando Cobra", Mínor Masís, al mayor Felipe Fernández y a los españoles exfuncionarios de la empresa de seguridad Astur José Ramón Romaní, José Ramón Hernández, Amaro Chimeno Cano y Luis Herrero Soriano de interceptación ilegal de las comunicaciones.
Situación actual
El Juzgado Cuarto de Instrucción indagó y procesó a los acusados Masís y Artavia, a quienes se les atribuye haber ejecutado intervenciones telefónicas. Los españoles se encuentran fuera del país y no pudieron ser indagados.
Hechos
Se les atribuye haber ejecutado intervenciones telefónicas a políticos y empresarios, entre los que se menciona al expresidente Rafael Angel Calderón Fournier, a los exministros Elías Soley y Luis Fishman, así como el empresario Roberto Federspiel.