Miami (EEUU), 22 nov (EFE).- El juez español Baltasar Garzón abogó hoy por no perder más tiempo en definir el terrorismo y actuar bajo una "perspectiva jurídica" contra un fenómeno "vivo que está mutando constantemente".
Garzón, juez en excedencia de la Audiencia Nacional española y conocido internacionalmente por la persecución de los delitos de lesa humanidad, resaltó el hecho de que las Naciones Unidas lleven ya seis años tratando de definir sin éxito la palabra terrorismo.
"Olvidémonos de la definición de terrorismo", dijo Garzón, quien propuso interpretar directamente los "hechos prácticos" y aplicar la "doctrina y jurisprudencia" como cuando se llega, por ejemplo, a la conclusión de que un grupo desvía fondos hacia una organización terrorista sin entrar en si ese grupo es o no terrorista.
Garzón hizo estos planteamientos durante la II Conferencia Internacional sobre Corrupción y Terrorismo, que se celebra hoy y mañana, miércoles, en Miami (EEUU), organizado por la ONG "EnCambio" y la Universidad Internacional de Florida (FIU).
El magistrado dijo que "hay que tener una perspectiva jurídica no interpretativa, cerrada (sobre la definición de terrorismo) frente a un fenómeno vivo que está mutando constantemente".
En este sentido, explicó que no necesariamente un grupo que venda armas puede ser considerado -y definido- como terrorista, pero es seguro que tenga a posibles terroristas entre sus clientes, con lo que se podría actuar jurídicamente en su contra.
Sobre la complejidad de las definiciones, Garzón dijo sentirse "escéptico" cuando se dice que el terrorismo "no tiene nada que ver con el crimen organizado".
Para Garzón, el terrorismo sí es "crimen organizado, pero motivado con líneas, bases y fines diferentes al enriquecimiento del grupo mafioso" y con mecanismos de funcionamiento "idénticos" que requieren de respuestas judiciales similares.
"Somos bastante torpes" porque "no sabemos de donde sale" el ingente "magma de dinero" que financia, por ejemplo, los ataques en Irak, se lamentó Garzón.
"Ese flujo económico de ingentes proporciones debe salir de algún sitio", dijo el juez, para preguntarse a continuación: "¿qué hacemos que no sabemos de donde sale ese dinero?".
En este sentido, resaltó el hecho de que la ONU congelara las cuentas de grupos afines al terrorismo o que se hayan promulgado leyes en varios países que han permitido averiguar el paradero de las fortunas de algunos dictadores.
Sin embargo, señaló que "los mecanismos de corrupción son cada vez más sutiles" y no hay mecanismos de control sobre donaciones o el destino de fondos donados legítimamente entre estados u organizaciones.
Así, destacó que el terrorismo islamista tiene dos sistemas de financiación "legítimos", que mueven al año miles de millones de dólares y que escapan al control internacional: "zacat" y "hawal".
El "zacat" es uno de los cinco pilares del Islam, que consiste en una donación o limosna obligatoria, y el "hawal", un sistema de intercambio financiero común en Asia desde hace miles de años y que consiste en transacciones personales sin supervisión bancaria.
Para Garzón, la única forma de acabar con la financiación al terrorismo islamista es ejercer un control estricto sobre ambos sistemas, lo cual se antoja poco más o menos que imposible.
El juez español también se quejó de la falta de una "adecuada coordinación de servicios, agencias, jueces y sistemas" y de adecuación de mecanismos jurídicos porque, por ejemplo, lo que vale para EEUU no es aceptado en la Unión Europea y viceversa.
"Llevo 18 años en la Audiencia Nacional y otros tantos años inasequible al desaliento hablando de coordinación", dijo.
En su larga disertación sobre la interrelación entre terrorismo y corrupción, Garzón expuso que la reconstrucción de Irak, que EEUU invadió en su lucha global contra el terrorismo, "se ha convertido en la mayor fuente de corrupción de los últimos tiempos".
Garzón destacó que en ese país se mueven "volúmenes económicos fuera de lo normal" que en manos de inversores en países débiles, como Irak y Afganistán, sin control ni instituciones fuertes, son un campo abonado para casos de corrupción. EFE
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