Los Angeles (EEUU), 11 dic (EFE).- El juez Joseph Biderman desestimó hoy una denuncia presentada por dos estudiantes contra la película "Borat" con el alegato de que la farsa había dañado su reputación.
Según Biderman, los estudiantes no han demostrado el mérito de su denuncia, en la que solicitan que su participación en la película sea eliminada del DVD, además de una compensación económica en concepto de daños y perjuicios.
Los estudiantes de Carolina del Sur han sido identificados en la prensa como Justin Seay y Christopher Rotunda, aunque su nombre no está incluido en la demanda.
Ambos forman parte de las personas que entrevista Borat, el falso periodista de Kazajistán que interpreta el humorista británico Sacha Baron Cohen, a su paso por Estados Unidos en busca de su amor platónico, Pamela Anderson.
Se trata de una farsa producida por 18 millones de dólares que ha sabido ganarse al público en todo el mundo con un humor en ocasiones grosero pero basado en los comentarios de la gente de la calle.
Los demandantes aseguran que la productora les invitó a beber alcohol antes de hacerles firmar el contrato.
Además, según los demandantes, la productora les aseguró que se trataba de un documental para emitir tan sólo en Kazajistán.
Esta es el segundo revés que viven los querellantes, tras fracasar en su primer intento de detener el estreno de un filme que ya ha recaudado más de 120 millones de dólares en Estados Unidos.
En "Borat: Cultural Learnings of America for Make Benefit Glorious Nation of Kazakhstan" los dos estudiantes, acompañados por un tercero que no se ha sumado a la demanda, están visiblemente embriagados y realizan comentarios racistas y machistas mientras intentan consolar al supuesto periodista de Kazajistán.
Los estudios Fox, productores de la cinta, han expresado su satisfacción ante esta nueva decisión favorable al filme.
En su opinión, el caso no se sostiene y hasta ponen en duda las alegaciones de los demandantes de que estaban demasiado borrachos para entender lo que firmaban.
La película aún tiene que responder a otros problemas legales.
Entre ellos están las quejas de la instructora de etiqueta Cindy Streit, quien solicitó en noviembre a la fiscalía de Los Angeles que investigue los métodos utilizados por la producción a la hora de conseguir las autorizaciones de los entrevistados.
Sin embargo, nunca presentó una demanda contra la película o sus autores.
Además, el pueblo rumano utilizado para el rodaje de las supuestas imágenes de Kazajistán presentó una denuncia por valor de 30 millones de dólares contra la producción. EFE
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