“Veranos que duran décadas. Inviernos que pueden durar toda una vida. Y la lucha por el Trono de Hierro ha comenzado”. La prosa es del escritor George R.R. Martin, autor de la fantasía épica medieval A Song of Ice and Fire ( Una canción de Hielo y Fuego ), que ahora llega a la pantalla chica de la mano de los creadores David Benioff y Dan Weiss bajo el nombre de Game of Thrones ( Juego de Tronos ).
La serie recrea las luchas de poder entre las siete familias Nobles del Reino, cuyo objetivo es hacerse del control del Trono de Hierro. Desde el principio de la serie otros peligros y amenazas comienzan a emerger desde la fría y cubierta de hielo región norte del ficticio mundo de Westeros.
Producida por HBO, la serie ha cumplido con las altas expectativas que antecedieron su estreno en los Estados Unidos, el pasado 17 de abril. Tal ha sido la aceptación por parte del público y los buenos comentarios de la mayoría de críticos de la televisión de ese país, que ya se anunció el rodaje de una segunda temporada.
Sobresale en Game of Thrones , la fina producción, una sobresaliente creación de un mundo ficticio y la fuerza de los personajes, incluidos los actores y actrices infantiles. También la dirección de arte y el diseño de extraordinarios platós que trasportan al televidente a un lugar mágico y envolvente.
En el centro de los elogios está el actor Peter Dinklage por su brillante interpretación del rudo y astuto Tyrion Lannister, la cual, según el ojo crítico de muchos especialistas, debería significarle un premio Emmy. “Si el hombre no gana un Emmy, ciertamente rodarán cabezas”, escribió en su crítica de la serie Mary McNamara, de Los Angeles Times .
En cuanto al material para continuar con futuras temporadas de Game of Thrones , lo hay, y de sobra. La obra de George R.R. Martin consta de siete novelas y la idea de los productores es utilizar una para cada temporada.
Ni buenos ni malos
Fiel a la obra literaria de Martin, la serie conserva y reproduce la complejidad de una trama caracterizada por sus múltiples historias y la oscura psique de sus personajes. Algunos de ellos malvados por naturaleza, otros forzados a manifestar comportamientos cuestionables empujados por las circunstancias.
“No es una historia de héroes y villanos”, aclara D.B. Weiss, productor ejecutivo y escritor: “Se trata de las peleas por el poder en un reino de fantasía llamado Westeros, y es la pelea por el Trono de Hierro, que es el banco del poder de este reino. Aquí todos buscan sus propios intereses y todos siguen sus propios códigos, y se trata de esos intereses y éticas que entran en conflicto entre sí.”
Amor y traición, codicia, asesinatos y mucho sexo han llevado a catalogar a Game of Thrones como una especie de versión medieval de Los Soprano con unos cuantos seres supernaturales que interactúan en un mundo de ideologías contrastantes en cuanto a los significados del bien y el mal.
Son muchos los personajes y todos ellos bastante complejos, con cambios de actitud que se alejan de acciones pasadas y cuyo carácter impredecible no deja de sorprender al espectador. Tal y como sucede en la vida real, el poder corrompe a quienes lo ostentan en demasía y eso se refleja en la serie con la metamorfosis que sufren algunos de los protagonistas tras adquirir posiciones de privilegio.
“En el centro de todo, existe un conflicto por el poder entre dos grandes Casas: La Casa de Stark y la Casa de Lannister. Mientras tanto, afuera de los Siete Reinos, surgen dos grandes amenazas. Una del otro lado del mar, en el exilio, los hermanos Targaryen; y otra al norte, más allá de la Muralla, que es la frontera de los Siete Reinos, en tierras de hielos y fríos perpetuos donde está despertando una amenaza sobrenatural”, explica George R.R. Martin, quien es también coproductor ejecutivo de la serie.
Martin celebra que se trate de una historia fantástica, las cuales en su criterio resultan mucho más coloridas y emocionantes que las basadas en hechos reales. Curiosamente, Game of Thrones sí se inspira en eventos históricos pero con la ventaja de poder mezclarlos y magnificarlos, dándole a la historia ficticia un mayor contenido dramático y, por ende, más entretenido.
Un mundo fantástico
El primer gran reto de los productores de Game of Thrones fue recrear ese mundo imaginario descrito en las novelas de Martin, y llevarlo a la pantalla con un concepto visual convincente en donde nada pareciera falso. Es decir, había que inventar un lugar con vida propia que no remitiera al espectador a ningún sitio o época en particular y que a la vez resultara auténtico y creíble.
“Tenemos que crear un mundo desde cero, que parezca de otro tiempo y lugar. Creamos diferentes ambientes que parecieran reales pero no de épocas contemporáneas o conocidas”, explica Richard Roberts, decorador del plató.
Paul Inglis, director de supervisión de arte, considera que el hecho de trabajar en una serie fantástica tiene como reto hacer que todo parezca muy realista y obliga a pensar en cómo habrían vivido estas personas y qué habrían necesitado de haber existido de verdad.
Este ejercicio de crear mundos fantásticos con gente que parece real a la larga resulta mucho más divertido, pues da libertad a los creadores la posibilidad de inventar historias y personajes sin condicionamientos previos ni necesidad de atarse a ningún período en especial.
Para Gemma Jackson, diseñadora de producción, el mayor desafío fue cumplir con los altos estándares que se autoimpusieron para trabajar y los muchos y minuciosos detalles en la serie.
“La misión era tratar de combinar elementos visuales interesantes de diferentes sociedades y períodos. Tratamos de encontrar referencias de varias civilizaciones y épocas y combinarlas”, agrega el productor Frank Doelger en un especial de HBO sobre el trabajo detrás de cámaras de Game of Thrones.
Intrincado relato
El primer episodio comienza como un esbozo de los personajes, de su personalidad y visualmente se ocupa de trasladar al espectador a este mundo mágico, lleno de peligros, pero a la vez rodeado de una fría y mística belleza.
Los Siete Reinos están lleno de raras criaturas y una interesante arquitectura caracterizada por tronos puntiagudos, en donde por supuesto sobresale el Trono de Hierro de Westeros (lugar en donde se desarrolla la acción) por el cual se dan todas las luchas de poder y el cual fue construido con las espadas de enemigos derrotados.
La Muralla es otro de los atractivos visuales en el arranque de la serie pues se trata de una enorme estructura construida para proteger el reino de amenazas externas y es siempre resguardada por el Reloj de la Noche.
Es en este contexto en donde se comienzan a desarrollar las diversas historias y múltiples personajes de Game of Thrones , al principio muy centrada su acción en la Casa de Baratheon y el Rey Robert Baratheon (Mark Addy), quien desposa a la Reina Cersei (Lena Headey) de la Casa de Lannister, con el propósito de consolidar su poder.
Entre sus muchas preocupaciones, al Rey Robert le inquieta una invasión del otro lado del mar en donde viven exgobernantes exiliados. Entre ellos la princesa Daenerys (Emilia Clarke), casada con un guerrero Dothraki para aliarse con su poderoso ejército de salvajes.
Como ayudante para mantener el orden en el Reino, Robert se hace acompañar de su viejo amigo Lord Eddard Stark (Sean Bean), el Guardián del Norte. Stark está casado con Lady Catelyn (Michelle Fairley), y tienen 5 hijos.
A ellos los acompaña Tyrion Lannister (Peter Dinklage), el problemático pero sabio hermano de la Reina Cersei. Si hasta aquí le parece que la descripción de personajes y sus relaciones es abundante, esto es apenas el comienzo. De ahí que el espectador deba estar preparado para seguir una intrincada trama con un esfuerzo adicional para entender quién es quién en la serie, un trabajo que probablemente tome varios capítulos.
Los lectores de la obra de Martin llevan ventaja en esto, aunque también representa una carga por las obvias comparaciones que suelen establecer quienes ven representada en la pantalla una obra literaria conocida.
Lo cierto del caso es que ambos, conocedores de los libros o amantes del género de fantasía de seguro encontrarán muchas buenas razones para disfrutar de este show tal y como parecen haberlo disfrutado los miembros del elenco. Cada quien con el nivel de profundidad que desee alcanzar según sea la disposición para adentrarse en el relato y seguirle sus pistas.
“Es una historia cautivante con muchas idas y vueltas, cuando creemos que la entendemos, cambia por completo. La sigues y te emociona. Hay emoción y relaciones de verdad con las que puedes identificarte. Es brillante, es una historia fantástica”, comenta con entusiasmo la actriz Emilia Clarke, quien da vida a Dainerys Targaryen en la serie.
Kit Harington (Jon Snow) secunda a su colega y considera que Game of Thrones es bastante diferente a todo lo que se haya hecho con anterioridad. “No hay otra fantasía tan oscura como esta”, asegura. Igual opina Sean Bean (Ned Stark), para quien la densidad de historia es, al final, lo que más intriga y fascina a la vez.
Vale agregar que la megaserie es una fantasía épica para adultos, y por su lenguaje, violencia y desnudez gráfica no es recomendable para menores de edad. El gran estreno para Latinoamérica será el domingo 8 de mayo, pero desde hace dos semanas HBO ha transmitido avances con el fin de que cautivar a sus telespectadores. 1
