Bratislava, 11 sep (EFE).- Juan Pablo II saldó hoy una deuda con Trnava, histórica ciudad de Eslovaquia oriental, llamada la "pequeña Roma" por su numerosas iglesias, que no llegó a visitar en sus dos anteriores periplos por el país centroeuropeo.
El Papa Wojtyla llegó a Trnava con un retraso sobre el horario previsto y fue recibido con repique de campanas, vítores y miles de banderas vaticanas, que flanquearon la comitiva papal desde las afueras de la ciudad hasta la Catedral de San Juan Bautista.
Trnava es uno de los principales centros culturales y religiosos de la pequeña república del Danubio. Muchos de sus 70.000 habitantes, algunos visiblemente emocionados, abarrotaron el templo y sus aledaños cuando llegó el Papa.
En medio de fuertes medidas de seguridad, el anciano Pontífice llegó a la catedral, sede del arzobispo Jan Sokol, para oficiar un acto religioso.
La misa, a la que asistió el ministro de Asuntos Exteriores, Eduard Kukan, en representación del Gobierno, así como numerosos diplomáticos, fue seguida desde el exterior por medio de pantallas gigantes, lo que permitió a los fieles unirse a los cantos y las oraciones.
El largo preámbulo del acto, motivado por el retraso de casi media hora en la llegada, fue amenizado por un coro de música barroca.
Trnava, a 60 kilómetros de Bratislava, fue la primera plaza eslovaca que en el siglo XIII obtuvo del rey húngaro los privilegios como ciudad real libre, y con ello consiguió numerosas ventajas comerciales, así como el derecho a imponer la pena de muerte.
"El Santo Padre está muy débil, pero a pesar de ello ha ofrecido este inmenso sacrificio. Son viajes muy duros", señaló a EFE el obispo auxiliar de la diócesis, Dominik Toth.
"Nos hemos propuesto con los seminaristas rezar expresamente para que el Santo Padre tenga fuerza y aguante este viaje pastoral", añadió el purpurado eslovaco. EFE
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