Madrid, 4 may (EFE).- Juan Pablo II dejó hoy España tras vivir en apenas 30 horas un baño de multitudes sin precedentes en este país, en un viaje cuyos dos actos centrales convocaron en las calles de la capital española a más de dos millones de personas.
Bajo el lema "Seréis mis testigos", el Papa Wojtila cumplió su quinta visita a España en 25 años de pontificado, que incluyó ayer, sábado, un encuentro con la juventud, y culminó hoy, domingo, con la canonización de cinco beatos españoles.
El viaje, el número 99 de Juan Pablo II, motivó que decenas de miles de ciudadanos de todo el país aprovecharan el puente festivo para acudir a Madrid y participar en unos actos que también fueron presenciados por cientos de peregrinos procedentes de Iberoamérica.
La visita papal motivó un importante despliegue policial en el que participaron un millar de sanitarios, más de 5.000 policías, otros 2.500 guardias de tráfico, mientras unos 10.000 voluntarios se encargaron de ayudar y orientar a los fieles.
Las dos jornadas transcurrieron sin apenas incidencias, y las intervenciones se redujeron a las practicadas por los servicios sanitarios, quienes atendieron a un centenar de ciudadanos afectados por el calor veraniego que de forma sorpresiva afectó este fin de semana a Madrid.
El Papa llegó a mediodía del sábado al aeropuerto de la ciudad donde fue recibido por los Reyes de España, miembros del Gobierno y autoridades locales y religiosas en una delegación compuesta por casi dos mil personas.
Tras pisar tierra española, el Santo Padre expresó sus deseos de paz y unidad para los españoles, en un mensaje que repitió posteriormente y en el que observadores vaticanos y la mayor parte de los medios de comunicación han visto una intención claramente política.
Según estas versiones, Juan Pablo II no quiso olvidar en esta visita el problema que sufre España por la actividad de grupos nacionalistas radicales, que recurren incluso al terrorismo para conseguir sus objetivos.
En el encuentro que celebró con la juventud, en el aeródromo de Cuatro Vientos, en el suroeste de Madrid, y ante casi un millón de personas, el Papa reiteró su clamor por la paz y el rechazo de los "nacionalismos exasperados", el terrorismo y la guerra que, según dijo, "sólo traen odio y muerte".
También mostró su fe en los jóvenes como "constructores de un mundo mejor" y en la creación de una Europa abierta, fiel a sus raíces cristianas y abierta al diálogo y la colaboración con los demás pueblos de la tierra.
El acto, que se prolongó dos horas sobre el horario previsto, puso a prueba la resistencia de un Papa que se mostró rejuvenecido ante el calor del primer baño de multitudes que le brindaron los españoles en esta visita.
Otro millón de personas, según los cálculos oficiales, acompañaron al Pontífice hoy, en el centro de Madrid, durante la ceremonia de canonización de cinco beatos españoles: Sor Angela de la Cruz, la carmelita Madre Maravillas de Jesús, la monja Genoveva Torres Morales y los sacerdotes Pedro Poveda y José María Rubio.
Las autoridades eclesiásticas calificaron este acto de "histórico" para el catolicismo español, que no vivía desde el siglo XVII una ceremonia similar, cuando el Papa Gregorio XV elevó a los altares en una sola ceremonia a otros cuatro españoles.
Con los nuevos santos, ya son 470 los canonizados por Juan Pablo II durante su Pontificado, una cifra que supera el total de santos elevados a los altares por los antecesores del Papa Wojtila.
La visita papal también incluyó un encuentro, ayer, con el presidente del Gobierno español, José María Aznar, y una veintena de sus familiares.
La entrevista, durante la que no se habló de temas políticos, fue calificada por fuentes oficiales españolas y por portavoces del Vaticano, como "el encuentro de una familia católica y española", con el Papa.
En ella, el Santo Padre recordó la primera visita que hizo a España en 1982 y, según explicaron después algunos de los presentes, se refirió a lo que había cambiado España en todo este tiempo.
El Papa también tuvo tiempo hoy para entrevistarse con el líder del principal partido de la oposición, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, y celebrar un encuentro con los miembros de la Familia Real española, poco antes de emprender el viaje de regreso al Vaticano. EFE
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