Parecía una película de terror. Afuera llovía a cántaros, mientras que adentro el caos y la anarquía lo impregnaban todo.
Un irritado Juan Luis Hernández Fuertes, entrenador de la Selección Mayor, desató su enojo, molesto por el desorden administrativo que imperó ayer en la salida de la Tricolor, responsable de largos minutos de angustia y zozobra.
No hubo bus oficial que transportara al equipo, faltaban los pasaportes de tres futbolistas y, encima, no se habían cancelado los impuestos de salida.
Pendiente de su reloj, el hispano solo tenía ojos para mirar el caminante del tiempo atado a su muñeca izquierda, a la espera de que aparecieran los pasaportes de Luis Diego Arnáez, Joaquín Guillén y Wálter Centeno.
"Esto parece un equipo de canchas abiertas", dijo molesto mientras se llevaba las manos a los cabellos.
-¿Qué pasa Juan Luis?
-Honestamente no sé lo que pasa. No sé quién es el enemigo; no sé si es México o somos nosotros. Esto es inadmisible.
-¿Qué ocurrió con el autobús oficial que normalmente transporta a la Selección. ¿Por qué llegaron en otro?
-No sé nada; solo sé que no había autobús. No sé si el médico o delegado, Manuel Riote, se vio forzado a alquilar un autobús. No sé, no sé; prefiero no hablar. Esto parece un equipo de canchas abiertas o algo parecido.
-Y ¿qué pasó con los pasaportes de los jugadores?
-Acá debería haber alguien encargado de solicitar los pasaportes a los jugadores. El pasado lunes, a las 7 p.m., entregamos la lista a un miembro del Comité Ejecutivo.
"Hubo suficiente tiempo para recoger los pasaportes, pero no se hizo. Un jugador dijo que a él le explicaron que no se preocupara porque irían por su pasaporte a la Liga. En resumidas cuentas, yo no entiendo esto; es muy extraño lo que está pasando."
-¿Será acaso que el área administrativa de la Fedefut ya perdió las esperanzas?
-Acá, a nosotros nos pagan por trabajar. Una cosa es perder la esperanza y la otra es ser irresponsable; eso es muy diferente.
-¿Quiénes son los culpables?
-Yo no estoy aquí para buscar culpables o justificar, pero tampoco estoy dispuesto a que conviertan a la Selección Nacional de Futbol en un equipo de canchas abiertas.
-Estos desórdenes no son nuevos. En Estados Unidos y en Jamaica se observaron a la hora de escoger las canchas y los hoteles.
-¿Qué quiere... que se lo diga yo?
-Sería prudente...
-En Estados Unidos había delegados; en Kingston, Jamaica, habían cinco delegados. Yo no soy quien debe dar las explicaciones ni hacer denuncias. ¿No le parece?
"La verdad, acá estamos (en el aeropuerto) con una Selección Nacional, la máxima representación del país, anclados y viendo para el cielo.
-¿Qué hubiera pasado si no llegan los pasaportes de sus jugadores?
-Hay que respetar al país. Yo sin jugadores no hubiera viajado a Honduras.
Ahí lo dejamos, masticando su bronca, comprendiéndolo y apadrinando su reflexión: "Esto parece un equipo de canchas abiertas."