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Juan Jaramillo Antillón: el humanista

Personas como el Dr. Jaramillo-Antillón trazan la senda de generaciones presentes y futuras

Preservar la figura histórica de las personas que han hecho contribuciones importantes a la salud pública es un deber que el Ministerio de Salud (MS) debe honrar. Es por ello que hemos instaurado el Premio “Dr. Solón Nuñez-Frutos” el cual será otorgado cada 4 años, como un reconocimiento a la labor en pro de la salud de nuestro país.

Este año la distinción le será otorgada al Dr. Juan Jaramillo Antillón, excelso maestro de la medicina, cirujano ejemplar, científico claro y distinguido, escritor incansable de múltiples artículos, ensayos y libros que deben ser lectura obligada para todos aquellos que queremos ampliar nuestros conocimientos y nuestra visión de la evolución de la salud pública de Costa Rica.

El Dr. Jaramillo fue ministro de Salud de 1982 a 1986, y junto con el Dr. Guido Miranda, presidente ejecutivo de la CCSS, logró, a pesar de la profunda crisis económica que el país afrontaba en esa época, sostener y mejorar los índices de salud. Durante su gestión creó el Sector Salud con la rectoría del MS e integró un sistema nacional de prevención y atención de la salud dirigido a cubrir a toda la población del país sin distingo de condición socio-económica y lograr una mayor eficiencia.

Creó el primer Formulario Terapéutico Nacional, con el fin de establecer la cantidad y calidad de medicamentos que la CCSS ofrecería a sus pacientes; conformó el Consejo Nacional de Cáncer e implementó el Programa de Fluorización de la Sal. Obligó a que las empresas de cigarrillos y licor incorporan en sus productos el mensaje: “El fumar o beber licor es dañino para su salud” e impulsó un proyecto de ley para financiar los CEN-CINAI.

Pero la vida y obra del Dr. Jaramillo va mucho más allá; con su ejemplo de vida y de trabajo puedo afirmar como Thomas Mann que “todo interés por la enfermedad y la muerte no es más que una expresión del interés por la vida, por el delicado hijo de la vida que es el ser humano”. Y según este concepto él ha sido un humanista.

No tuve el privilegio de tener al Dr. Jaramillo como maestro durante mi formación como médica, pero he tenido el honor de considerarlo como tal, ahora como ministra de Salud. Durante estos últimos 4 años, me ha distinguido con sus consejos, comentarios y acertado análisis de la situación del país, compartiendo su experiencia, criterio y sabiduría.

¡Honor a quien honor merece!, el premio que lleva el nombre de otro bastión de la salud de nuestro país, primer ministro de Salud y primer salubrista, el Dr. Solón Núñez-Frutos, va a ser depositado en las manos de un gran ser humano, de una persona comprometida e integral, que le ha dado y le sigue dando mucho a este país. Necesitamos más ejemplos como los del Dr. Jaramillo-Antillón para marcar la senda que las generaciones presentes y futuras deberán transitar: trabajo, conocimiento, integridad, humanismo; pequeñas palabras que el Dr. Jaramillo ha sabido elevar a la altura de las circunstancias que ha afrontado a lo largo de su prolífera existencia.

Gracias, maestro, por honrarnos con su presencia.