Buenos Aires. Jóvenes músicos de tango que pisan fuerte en los escenarios de Argentina se perfilan como los seguidores de las or-questas típicas y se proponen rescatar la identidad de ese género musical, nacido en los prostíbulos del siglo XIX para mostrar su belleza.
"Desde hace unos diez años se triplicó la cantidad de músicos jóvenes que están tocando el tango, ya sea en forma amateur o profesionales", dijo Ignacio Varchausky, contrabajista de El Arranque, una orquesta integrada por músicos de entre 25 y 35 años.
El Arranque -como el trío de Adrián Iaies, el cuarteto de Nicolás Ledesma y el quinteto de Ramiro Gallo, entre otros- recorrió más de 100 ciudades del mundo y actuó en escenarios de la talla del Lincoln Center de Nueva York y el Orchard Hall de Tokio.
El tango nació en Buenos Aires a fines del siglo XIX entre los inmigrantes que llegaban con la añoranza de su tierra natal, lo cual lo marcó con un tinte de melancolía. Empezó como un acompañamiento de la danza y más tarde se consolidó como género musical.
Variadas orquestas, míticos cantores y grandes bai larines desarrollaron el tango durante las primeras dé cadas del siglo XX hasta que en los años 60 una fuerte penetración cultural extranjera afectó a un fenómeno que hacía furor en Argentina y en el exterior.
"Así como el rol de los años 20 fue incorporar ins trumentos y músicos de escuela al tango, en los cuartenta fue la explosión estilística y el desarrollo de solistas, en los sesenta fue la modernidad, la vanguardia con Astor Piazzolla", contó Varchausky, de 26 años.
"El rol generacional que nos toca a los jóvenes en la historia del tango tiene que ver con devolverle la representatividad al género, mostrarle a nuestros contemporáneos lo mejor que tiene. Estamos en proceso de re cuperación de su identidad", agregó.
Los grandes maestros del tango reconocen en los jóvenes a sus seguidores y, además de seguir tocando en grandes escenarios del mundo, dedican sus horas a transmitirles sus conocimientos, por ejemplo, en la Escuela de Tango, un proyecto educativo.