El exdefensor de los Habitantes fue el primero en dar el "sí" cuando se le preguntó si quería someterse a un interrogatorio de parte de un grupo de jóvenes.
En vez de una oficina, José Manuel Echandi Meza eligió sostener la plática sentado en el suelo del Parque Metropolitano La Sabana, muy cerca de donde León Cortés ve pasar el mar de carros. Mientras unos skaters hacían piruetas a la distancia, el más joven de los candidatos contó cómo se las arregló para lidiar, a los 20 años, con la vida de estudiante, hombre casado y trabajador.
-¿Quién era a los 18 años?
-Alguien que estaba ingresando a la U , que quería ser abogado y compartía con amigos del barrio. Estaba metido en mis estudios, iba a algunas fiestas en la noche y pasaba viendo películas en inglés en el cable, que era una novedad".
-¿Su logro y su temor?
- Tuve muchos logros en mi juventud, entre ellos, el de graduarme de abogado, poner mi oficina y acceder a un puesto público de alta jerarquía, como fue el de director ejecutivo del Patronato Nacional de la Infancia (PANI), a la edad de 28 años. Tan joven era en ese momento, que me decían Dientes de leche .
"No había muchos temores, era una época de esperanza y empuje. Me casé a los 20 años y, por eso, me preocupaba la estabilidad económica, pues estudié y trabajé al mismo tiempo".
-¿Su gusto musical?
- Estaba de moda la música disco con las películas Grease y Saturday Night Fever . Eso era lo que oía, me gustaba y la bailaba en los quinceaños.
"El primer concierto al que asistí fue el de Derechos Humanos, en 1988. Al día siguiente tenía examen, pero aun así fui para ver a Sting. Después de que él tocó me fui, sin ver a Bruce Springsteen. Además, estando en Londres, me quedé con las ganas de ver a Tears For Fears. Conocía su música, pero no sabía en ese momento que eran ellos los que iban a dar el concierto que anunciaban por todos lados".
-¿Qué no lo dejaron hacer?
- Siempre quise tener una moto... pero cuando la pedí me dieron una bicicleta. Eso sí, fui a Esparza en bici, aunque duré seis horas para llegar.
-¿La promesa incumplida?
-Ahorita no se me viene ninguna a la cabeza.
-¿Su anécdota?
- Una vez agarré el carro de mi hermano, me fui sin autorización a la playa con unos amigos, y lo choqué. Fue todo un vacilón porque no tenía plata, me tuve que devolver solo (mis amigos se pasaron a otro carro) y, para colmo, el radiador se rompió y tenía que echarle agua cada kilómetro para que no se fundiera.
"Paré por agua en todas las pulperías y cantinas y, cuando llegué al peaje, no tenía con qué pagarlo, y tuve que pedirle a la gente que pasaba".
-¿Su pendiente?
- Me habría gustado estudiar algún tipo de especialidad fuera del país.
-¿Su posición económica y visión de mundo?
- Es curioso porque provengo de la clase media alta, pero después viví una situación muy difícil al tener que asumir una familia, lo que me metió a trabajar muy joven. Con una limitación, que era el salario, viví experiencias que no conocía: no tenía carro, andaba con las compras en el bus y recorrí el país en los camiones repartidores de la Borden -donde trabajaba en mercadeo- ayudándole a los choferes.
"Todo eso me permitió valorar a la gente más allá de su condición económica y afrontar responsabilidades muy joven. Además, mi hijo Felipe tiene una discapacidad, lo que me hizo madurar aún más en una sociedad que discrimina.
"En aquel momento, él no podía sostener su cabeza, se le iba para atrás, y eso llamaba la atención de la gente. No faltó quien lo viera con mala cara".
-¿Su primer voto?
- Siempre he participado de los procesos electorales. De chiquillo era guía, luego mi papá fue delegado del Tribunal Supremo de Elecciones en muchas campañas y lo acompañé. Incluso yo mismo fui delegado muy joven.
"En mi primer voto, creo que influyó la historia familiar, pues estábamos ligados a un partido y eso calaba. Habría votado por Mario Echandi en 1982, pero yo tenía 17 años. Así que mi primer voto fue para Rafael Ángel Calderón en el 86".
-¿Por qué ha bajado la participación juvenil en política?
-A uno los padres le inculcaban esa pasión política. Ahora se han descubierto casos sonados de corrupción, los jóvenes tienen más información y una apatía hacia el proceso. Se entiende la desilusión por todo lo que ha pasado, yo estoy desencantado también. Esto no es culpa de la juventud, sino de los políticos.
-¿Quién le habló de sexo?
-En aquella época, era un tabú, un tema de grandes. Los jóvenes no tenían derecho a conocerlo. Que recuerde, nunca me senté con mis papás a hablar del tema, lo aprendí de los amigos.
-¿Y usted, habló de sexo con sus hijos?
-( Risas ). Enrique tiene 14 años y ya debería comenzar a hablarle del tema; prometo hacerlo. Seguro la mamá lo hace, pero yo voy a meterme en eso.
-¿Qué haría si un hijo suyo fuera homosexual?
-Lo aceptaría, lo respetaría y lo querría igual.
-¿Su opinión sobre la educación sexual?
-Tiene que haber mayor educación sexual y el Ministerio de Educación debe tener el tema dentro del plan de estudios. En el año 2000 se aprobó impartirla como materia, pero aún no se ha puesto en práctica, lo cual es grave porque, además de los embarazos, también están las enfermedades de transmisión sexual. A aquel que quiere optar por la abstinencia hay que respetarlo, pero también hay que darle la información al que desea tener relaciones sexuales. Además, que las muchachas embarazadas puedan seguir estudiando.
-¿Su posición sobre los 'sportbooks'?
- Son un mecanismo para que el joven encuentre trabajo rápido y comience a ganar mucha plata, lo que provoca que muchos se olviden de estudiar. Pero no siempre les dan garantías laborales.
"El juego es un vicio y por lo tanto no es bueno, excepto cuando los recursos son para obras sociales, como en el caso de las loterías. Los sportbooks se deben regular: hay que ver que operen con recursos sanos, que paguen sus impuestos, que paguen garantías sociales a los jóvenes y no los exploten".
-¿Qué ofrece a los jóvenes en su plan de gobierno?
-Creemos en una banda de desarrollo en que las utilidades de los bancos públicos no solo financien a la pequeña y mediana empresa, sino que también den créditos a jóvenes que se gradúan. A manera de ejemplo, si uno de ustedes se gradúa de odontólogo, abrir un consultorio le costará al menos ¢8 millones.
"Es vital además la inversión en infraestructura, educación y en mejorar la enseñanza de la informática y el inglés".
-¿Su punto de vista sobre la explotación sexual?
- Debe haber cero impunidad a los explotadores; castigar la tenencia de pornografía en la que aparezcan menores, y crearles oportunidades a esas jóvenes para que salgan de la prostitución.
"Sé que lo anterior no es fácil porque una actividad productiva no necesariamente les generaría los mismos recursos. Por eso, redestinaríamos el impuesto de la lotería a la educación, para crear más y mejores becas para los jóvenes que más las necesitan".
-¿Qué opina del joven inmigrante ilegal?
-Le espera un país con paz social, donde hay oportunidades para desarrollarse, pero donde no todos encontrarán trabajo. Le espera algo incierto y no necesariamente la solución a sus problemas. Creo que la migración se debe regular, pues hoy no hay una política migratoria.
-¿Qué lo diferencia?
-La experiencia que tengo en el sector público, como Defensor de los Habitantes, no la tiene ningún otro candidato. He recorrido el país de frontera a frontera, compartí con los indígenas en sus territorios, conozco las necesidades de los pescadores, los agricultores, los discapacitados, porque lo he vivido, no leído.