La Habana, 17 mar (EFE).- El actor cubano Jorge Perugorría ha convertido a "Roco", el frigorífico de Diego, su famoso personaje del filme "Fresa y chocolate", en una pieza de arte para la muestra que abrirán 50 artistas el próximo día 28 en una calle de La Habana.
Perugorría adelantó hoy a EFE que en la inauguración de la exposición, titulada "Manual de instrucciones", va a "despedir el duelo" de "Roco", un viejo frigorífico marca Frigidaire del año 1952, con el que el homosexual Diego sostuvo memorables diálogos en la película.
"Good bye Roco" es el nombre con el que el actor de cine -también dedicado a la pintura- ha bautizado esta pieza artística, que describe como una especie de sarcófago o ataúd.
Perugorría indicó que a "Roco lo colocamos en posición horizontal, le construimos un soporte copiado de los que usan en las funerarias, lo colocamos en posición horizontal, en la parte del congelador abrimos la portezuela y al uno acercarse va a encontrar al motor del equipo difunto".
Pero, para él, "es también un guiño al cine de "Titón" (el desaparecido Tomás Gutiérrez Alea) y de Juan Carlos Tabío, directores de "Fresa y chocolate", "La muerte de un burócrata", y "Guantanamera", películas en las que se trata el tema de la muerte con humor.
"Se trata de desacralizar el objeto. Roco muere pero seguirá existiendo en el campo del arte", explicó Perugorría acerca del concepto de esta obra, una de las cincuenta de igual número de artistas cubanos participantes en el proyecto, que tendrá como marco la IX Bienal de Artes Plásticas de La Habana.
Los pintores Roberto Fabelo, Alexis Leyva (Kcho), Agustín Bejarano, Alicia Leal, Flora Fong, Li Domínguez, Vicente Bonachea, Zayda del Río y Eduardo Roca (Choco), entre otros, han adoptado cada uno un "frigorífico", de las más antiguas generaciones de estos electrodomésticos.
"Es una muestra en la que conceptualmente lo que tratamos es de esa relación que ha tenido la familia cubana con los efectos electrodomésticos, por la imposibilidad de cambiarlos por otros de nueva generación, y mostrar como un efecto electrodoméstico como un refrigerador puede permanecer dentro de una familia, durar 40 ó 50 años y establecer una relación afectiva", agregó.
Algunos artistas los han decorado con sus pinturas, otros han preferido hacer de ellos esculturas que metafóricamente representan un confesionario o la alegoría del famoso "Caballo de Troya", porque "el propósito es convertirlos en arte, en lugar de desecharlos, dijo uno de los autores al semanario local "Opciones".
Esta iniciativa coincide con una campaña de ahorro energético impulsada por el gobierno de la isla que contempla la sustitución de todos aquellos electrodomésticos considerados altos consumidores de combustible, entre ellos, los frigoríficos, que con cincuenta años cumplidos, aún funcionan en muchos hogares cubanos. EFE
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