Boston. Reuters. John Templeton, un pionero en la administración de fondos de inversión, inversionista y filántropo multimillonario, murió el martes de neumonía en un hospital de las Bahamas, dijo una portavoz de su fundación.
Templeton, que tenía 95 años, inició su carrera en Wall Street en 1937, creó varios fondos internacionales exitosos antes de vender Templeton Funds en 1992 a Franklin Resources BEN.N por $440 millones, en la que fue la mayor adquisición de una empresa de fondos mutuos independiente hasta ese momento.
El financista permaneció muy involucrado en su negocio hasta cerca de sus 80 años, cuando cambió su enfoque hacia la filantropía.
“La gente sigue cayendo en la cuenta de que tengo 79 años, y me pregunta qué pasaría si muriera”, dijo a Reuters en una entrevista en 1992, mientras negociaba la venta de su firma. “Tengo que tener eso en cuenta”, añadió.
Templeton murió al mediodía después de ser admitido hace una semana en el Doctors Hospital, en Nassau, precisó la portavoz de la Fundación John Templeton, Pamela Thompson.
Iniciativa. En 1954, Templeton estableció el Fondo Templeton Growth en una época en que pocos estadounidenses consideraban invertir en paraísos fiscales.
El fondo obtuvo un retorno del 13,3% de promedio anual. Una inversión de $10.000 realizada cuando comenzó el fondo, tiene hoy un valor de cerca de $8 millones, según Franklin Resources.
En 1999, la revista Money informó de él que “puede decirse que es el mejor seleccionador de acciones a nivel mundial del siglo”.
Un devoto presbiteriano, Templeton era conocido por comenzar las reuniones anuales de su fondo de inversión con una plegaria.
Algunas de esas creencias religiosas se reflejan en más de una docena de los libros que Templeton escribió o llegó a editar.
Británico. Templeton desvió una considerable porción de su fortuna hacia su fundación, la que ahora tiene fondos por $1.500 millones.
El inversionista nació en 1912 en Tennessee pero renunció a su ciudadanía estadounidense en la década de 1960.
Templeton se mudó a las Bahamas, se convirtió en ciudadano británico y vivió sin pagar impuestos a las ganancias en la ex colonia británica.
El inversor fue nombrado caballero por la Reina Isabel de Inglaterra en 1987 debido a sus logros filantrópicos.
Le sobrevivieron sus dos hijos, Christopher y Jack.
Managua. DPA. El reconocido pintor nicaragüense Leoncio Sáenz murió anteayer a los 73 años a causa de un paro cardíaco, informó la versión online de El Nuevo Diario.
Nacido el 13 de enero de 1935 en el caserío Palxila, en la norteña provincia de Matagalpa, Sáenz padeció en los últimos años continuos problemas de salud, que como muchos artistas mayores debió afrontar en soledad y con grandes limitaciones económicas.
El afamado pintor, considerado un gran muralista y escultor, era conocido en Nicaragua como el padre del dibujo. Egresó de la Escuela de Bellas Artes de Managua y fue director de la Escuela de Bellas Artes en la ciudad universitaria de León (occidente).
Su vasta producción incluye coloridos murales que reflejan la resistencia indígena frente a la colonización y la identidad cultural latinoamericana marcada por el mestizaje, según han referido los críticos de arte.
Miembro creador del grupo cultural Praxis, también fundó la galería de arte del mismo nombre. Desde 1958 participó en numerosas exposiciones en México, España, EE. UU., Chile, Alemania, Cuba, Brasil y en toda Centroamérica.
En 1988 recibió la Orden Rubén Darío, máxima distinción cultural del Gobierno de Nicaragua.
Guillermo Naranjo López, vecino de Sabanilla de Montes de Oca, falleció el pasado 7 de julio a los 56 años de edad. Sus funerales se realizaron en el templo parroquial y su cuerpo fue sepultado en el cementerio de la localidad.
José Manuel Moya Brenes, vecino de barrio Asís, Cartago, murió el pasado 6 de julio. Las exequias se efectuaron en la Convento de los Padres Capuchinos. Sus restos reposan en el Cementerio General.
Héctor Manuel Olivares Calvo, falleció el 6 de julio anterior y sus funerales se verificaron en el templo de María Auxiliadora. Su cuerpo yace en el Cementerio General.
Zoyla Rosa Maroto Martínez, quien habitaba en El Tejar de El Guarco, Cartago, murió el pasado 5 de julio. Sus funerales se realizaron en la basílica de El Tejar y sus restos descansan en el cementerio de la localidad.
Gerardina Corella Solano, quien era vecina de Cartago centro, falleció. Las honras fúnebres se efectuaron el 5 de julio anterior en la catedral de la virgen de El Carmen de Cartago. Reposa en el cementerio general.
Nora Margarita Quesada, vecina del barrio Asís, en Cartago, murió. Las exequias se verificaron el 4 de julio en el Convento de los Padres Capuchinos, en Cartago. Fue sepultada en el cementerio general.