
Cuando el tema afloró, el rostro de Joaquín Guillén se partió en una mueca de tristeza y por su mente se colaron las imágenes de su dolorosa estancia durante 14 días en cama, enyesado hasta la ingle, después de una operación en su rodilla, que lo devolvió a la vida futbolística.
Para muchos, el problema físico que padeció el volante recuperador de los monarcas lo alejaría en forma definitiva del balompié.
"Fueron momentos muy difíciles. Cuando se padece una lesión así, se sufre mucho porque uno no puede hacer lo que le gusta. La familia y Dios fueron los únicos que estuvieron a mi lado", manifestó Guillén, quien acuña ocho temporadas en Primera División.
Con el ánimo oscurecido, puso en manos del doctor Longino Soto Boucart, la lesión que le impedía dar pasos en firme.
Las manos del terapeuta y el esfuerzo que puso Joaquín en la rehabilitación de ocho meses, regresaron al hijo de German Toyota Guillén a su pasión: el futbol.
"La rehabilitación fue muy lenta y solitaria. Se fundamentó en la paciencia y la fe en Dios. Reconozco que lloré en varias ocasiones. Ahora valoro esa experiencia porque, antes de la operación, estaba en cero", agregó el jugador, quien también participó en dos campeonatos de la Segunda División con Carmelita.
De las cenizas
Guillén emergió de las cenizas. Joaquín volvió a sonreír. A su titularidad y rendimiento constante en Alajuelense, se sumó el llamado de Horacio Cordero al cuadro tico.
"Mi convocatoria se debe a la labor que realizo en mi equipo. En Alajuelense, con trabajo me gané la confianza y la titularidad. Siento que es un premio al esfuerzo", comentó el futbolista.
Acostumbrado a labores de corte en el mediocampo, Guillén compartirá ese trabajo en la nómina costarricense junto a los florenses Mauricio Solís y Benjamín Mayorga.
"Ambos son excelentes jugadores. La lucha por la titularidad va a ser muy dura. Solís, aparte de la recuperación de balones, se proyecta con mucha fuerza al ataque. Benjamín es más agresivo y fuerte en su futbol", expresó el mediocampista de 28 años de edad.
El manudo piensa que su tránsito en la máxima categoría le sirvió para combinar su futbol de marca fuerte, con la facultad de salir con balón dominado, lo que le da mayores posibilidades en el once patrio.
"Estoy contento de regresar a la Selección. Es una nueva oportunidad de compartir con conocidos del futbol y encontrar otras amistades", dijo Joaquín.
Para el erizo, las dos jornadas de trabajo en la Tricolor junto al técnico Cordero, le permitió al grupo conocer su filosofía.
"Cordero demostró capacidad cuando dirigió a Guatemala. Estamos claros de sus ideas. Eso, sumado a la calidad del jugador costarricense, nos llevará a la clasificación", agregó el rojinegro.