Naciones Unidas, 21 sep (EFE).- El primer ministro japonés, Junichiro Koizumi, aprovechó hoy su intervención en el debate de la Asamblea General de la ONU para reclamar un puesto permanente en el Consejo de Seguridad de la organización.
Japón no es el único país con esta aspiración, pues también Brasil, Alemania y la India han reivindicado este mismo objetivo, alegando que la composición del Consejo refleja el panorama mundial de la era de la Guerra Fría, y no el actual.
De hecho, los máximos representantes de estos cuatro países han mantenido una reunión en Nueva York para reclamar su entrada en el Consejo de Seguridad, con el mismo estatus que poseen Estados Unidos, Rusia, China, Alemania y Gran Bretaña.
En su discurso de hoy, el primer ministro recordó a los miembros de las Naciones Unidas que Japón es uno de los miembros más activos de la organización, tanto en aportación de tropas para las misiones desplegadas en conflictos, como de dinero.
Según dijo, "los países con voluntad y recursos para jugar un papel importante en el mantenimiento de la paz y la seguridad mundial, deben también formar parte en el proceso de toma de decisiones del Consejo de Seguridad".
Por ello, el Consejo de Seguridad "debe ser ampliado, tanto en la categoría de miembros permanentes como no permanentes, incorporando tanto miembros procedentes del mundo desarrollado como de los que están en vías de desarrollo".
En los últimos tiempos, Japón ha jugado un "papel vital" en el mantenimiento de la paz y la seguridad mundial, dijo el primer ministro, citando su aportación a la reconstrucción de Irak, de Afganistán y de Timor Oriental, entre otras zonas de conflicto.
Dado que éste es uno de los mandatos del Consejo de Seguridad, el primer ministro aseguró que el papel que está desempeñando su país le confiere una "base sólida" para ser aceptado como miembro permanente.
En este sentido, se mostró confiado con los trabajos que está desarrollando el panel de expertos que nombró el secretario general para estudiar la posible reforma de las Naciones Unidas, y que debe presentar sus conclusiones a finales de año.
Koizumi animó a los miembros de la ONU a apoyar una reforma sin demora, porque "el tiempo se acaba" y el futuro de la organización depende de que se consiga "una nueva ONU para una nueva era".
Según explicó, el próximo año, en que la organización cumple su sexagésimo aniversario, sería el momento perfecto para abordar "la histórica decisión de reformar las Naciones Unidas, en general, y el Consejo de Seguridad, en particular". EFE
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