Agencia DPA.
Los Ángeles. Es probable que hoy hubiese decenas de películas con el ídolo de la pantalla James Dean si Donald Turnupseed hubiese acatado la prioridad de paso en una solitaria carretera rural de California.
Pero sólo hay tres filmes, porque el 30 de setiembre de 1955 el pesado Ford de Thurnupseed colisionó con el "Little Bastard" de Dean, el nombre que el actor y amante de las carreras le había dado a su flamante Porsche 550 Spyder.
Dean, de 24 años, se dirigía a una carrera de coches en Salinas. "Tiene que vernos y parar", gritó el actor, poco antes del choque, a su acompañante, Rolf Wuetherich, un mecánico alemán de Porsche. No fue así y Dean murió en el acto al quebrarse la nuca, mientras Wuetherich y el estudiante Turnupseed, de 23 años, sobrevivieron.
El actor, que hoy tendría 74 años, ¿se habría ocultado del mundo como Marlon Brando o seguiría apareciendo ante las cámaras como Paul Newman?
Al igual que los dos artistas de su misma generación, Dean aprendió el oficio en el legendario Actors Studio de Nueva York. Cuando murió, su primera película había sido estrenada apenas hacía unos meses. La cinta de Elia Kazan Al este del Edén , sobre la novela de Steinbeck, lo convirtió en una estrella.
Allí interpretaba a Cal, el hijo incomprendido que lucha por obtener el amor de su estricto padre. Los críticos se entusiasmaron con el que calificaron de "nuevo Brando" y definieron su presencia en la pantalla como la de "un joven granjero estadounidense con los ojos de un animal herido y el encanto inocente de una pantera enjaulada".
Dean había terminado de rodar la saga texana Gigante, con Liz Taylor y Rock Hudson, apenas una semana antes de su muerte. Rebelde sin causa , su segunda película, se estrenó un mes después de su funeral. En su papel del adolescente frustrado Jim Stark, Dean se enfrentaba a sus padres burgueses y se convirtió así tras su muerte en el rebelde favorito de Hollywood.
El actor no tenía nada en común con los héroes de los años 40, encantadores, bien afeitados y masculinos. Y también fuera de la pantalla encarnaba al joven malcriado peinado con un copete. Llegaba tarde siempre al rodaje y a las entrevistas, tenía malas maneras y no reprimía su carácter terco.
Pero, con su genio seductor encandiló a todos. Elia Kazan, que ya había encumbrado antes a Marlon Brando con Un tranvía llamado deseo , no quería a ningún otro para Al este del Edén que al inexperto Dean, a quien consideraba "cauteloso, obstinado, desconfiado y lleno de sentimientos reprimidos". La actriz Liz Taylor comentó incluso que por Dean se divorciaría.
Sus gruesas gafas, que el miope Dean rara vez se quitaba, no afectaron a su fama de rompecorazones. Este astro salió con bellezas como Ursula Andress y Pier Angeli, pero sin comprometerse. Mantuvo en secreto su homosexualidad y con ello siguió las reglas de Hollywood, pero por su cama pasaron muchos hombres, afirma Bertrand Meyer-Stabley en la biografía que acaba de publicar del actor, James Dean .