HAY VIDAS ALTERNAS, aunque usted no lo crea. Precisamente, para demostrar la existencia de esas distintas vidas, está la película El único, dirigida por James Wong, filme que llega con el alboroto de las artes marciales y con un actor muy popular en cine y en videoclubes, venido de Hong Kong: Jet Li.
Por favor, no pidan entender muy bien el enredillo ese de las vidas alternas, porque (la verdad) ni la película lo aclara, y hasta el pobre de Jet Li pone cara de tonto cuando alguien se lo explica. Lo que se dice en el filme (más o menos) es que hay distintos universos y que existe la tecnología para viajar por ellos.
Lo feo es que (para viajar) las máquinas hacen -del cuerpo de uno- un picadillo. Cuando uno llega al otro universo, los pedazos se juntan como en un rompecabezas y, ¡por fin!, se llega al destino.
Ese viaje estrecho, según la película, nos permite descubrir que existen vidas alternas, esto es: cada uno de nosotros existe en tiempo presente en distintos universos (que son paralelos). Por supuesto: la película se enreda cada vez más con este embrollo y se mete en un berenjenal del que nunca sale.
Antes que lo pregunten, les decimos que en ese jaleo de universos hay un balance, pero que también hay fuerzas que quieren destruir ese equilibrio, porque hay tipos (como un tal Yulaw) que han descubierto que pueden ser poderosos si son únicos. Tratemos de explicar: si alguien logra destruir todas las vidas alternas (de ese alguien), asume sus fuerzas y adquiere habilidades sobrehumanas.
Por eso, el malo de Yulaw (Jet Li) ha viajado por los 123 universos que existen y ha matado a sus "dobles" (por llamarlos de alguna manera), pero le falta uno: el que está en la Tierra, en Estados Unidos, en Los Ángeles (¡precisamente!), quien se llama Gabe (también Jet Li).
Lo que sigue es un argumento predecible, y sucede con mucha acción, poca lógica, menor coherencia, un montón de artes marciales y un buen puño de efectos especiales. Presenciamos peleas bien logradas e, incluso, vemos a Jet Li peleando contra Jet Li, lo mejor de la película, gracias a la tecnología digital y al cuenterete ese de las vidas alternas.
En un principio, el personaje principal se lo ofrecieron a Dwayne "La Roca" Johnson, el rey Escorpión de la cinta El regreso de la momia, quien no aceptó. Hubo algunos cambios camaleónicos en el guion y llamaron a Jet Li. Resultado: quedó una cinta llena de volteretas, rebuscada, de buenos efectos visuales, con exceso de música-ruido y donde Jet Li se multiplica en personajes y peleas, pero nunca como actor.