Irán es rico en petróleo, pero la falta de capacidad de sus refinerías le obliga a comprar gasolina en el mercado internacional.
El descontento ha crecido en Irán en los últimos meses, ya que los precios de la vivienda se han duplicado y los de artículos básicos como las verduras se han triplicado desde hace un año.
Ahmadinejad, que se presentó como el campeón de los pobres y los trabajadores, ganó las elecciones en 2005 con un programa que prometía repartir las ganancias petroleras entre todas las familias, erradicar la pobreza y eliminar el desempleo. Ahora se multiplican las críticas porque no ha cumplido ninguna de esas promesas.
El domingo, el gobierno había dicho que o aumentaría los precios de combustibles por el momento.
Por eso, para sorpresa de los conductores, el martes por la mañana el precio de la gasolina aumentó de 800 a 1.000 rial (de 1,14 a 1,44 dólar) el litro.
El ministro del Interior, Mostafa Pourmohammadi, dijo en un comunicado que el aumento era acorde con la ley de presupuesto. El plan del gobierno es reducir los subsidios estatales y tratar de detener a los contrabandistas que aprovechan los precios bajos para vender la gasolina en el exterior.