Juan Lara
Roma, 12 abr (EFE) - El mafioso Salvatore Lo Piccolo, de 64 años, en paradero desconocido desde hace ocho, está considerado como el probable sucesor de Bernardo Provenzano al frente de la cúpula de Cosa Nostra, según fuentes policiales, que temen que la detención del "Padrino" pueda desatar una guerra entre clanes.
El fiscal adjunto de Palermo, la capital siciliana, Sergio Lari, dijo hoy, un día después del arresto de "Zio Binnu", como es conocido Provenzano, que la detención del "capo dei capi" (el jefe de los jefes) de la mafia siciliana pone sobre la mesa el problema de la "sucesión".
Provenzano, según Lari, había logrado imponer un equilibrio entre intereses y posiciones de los clanes y que ahora, tras el arresto, se crea un vacío de poder.
Y es que los grandes capos de la mafia siciliana están en la cárcel: el gran jefe Salvatore "Totó" Riina, y sus lugartenientes Giovanni Brusca (el autor del atentado que mató al juez antimafia Giovanno Falcone) y Leolouca Bagarella, cuñado de Totó Riina.
Según el fiscal, o la cúpula, "directorio", de Cosa Nostra es capaz en estos días de llegar a un acuerdo sobre el sucesor de Provenzano o puede desatarse una nueva guerra entre clanes, como la de la década de los años 80, que llevó a la cima de la mafia siciliana al clan de los Corleoneses, capitaneado por Riina.
En las últimas horas, los nombres que más "suenan" para suceder al sangriento capo mafioso, condenado a varias cadenas perpetuas, son Salvatore Lo Piccolo, de 64 años, y Matteo Messina Denaro, de 43.
Lo Piccolo es de Palermo y la policía lo busca desde 1998 por varios homicidios. Según los investigadores, en estos años de contumacia, se habría convertido en la mano derecha de Provenzano y erigido como el capo más importante de Palermo.
Matteo Messina Denaro es de Castelvetrano, en la provincia siciliana de Trápani y fue condenado a cadena perpetua por los atentados mafiosos perpetrados en Roma en 1993 contra la iglesia de San Giorgio al Velabro, en Milán en Vía Palestro y en Florencia en una calle cercana al museo Galeria de los Uffizi.
El contumaz Messina, según algunos, tiene una "carrera" asesina casi a del mismo nivel que la de Provenzano.
Su talón de Aquiles son las mujeres bellas, los coches, los relojes de oro y el lujo en general, lo que contrasta con la vida casi de ermitaño o al menos de pastor siciliano que llevó Provenzano en sus 43 años de "lattitanza" (paradero desconocido).
Lo Piccolo es un mafioso al "viejo estilo" y además de Palermo, cuyos clanes siempre han mirado con cierto recelo a las "coscas" (familias) trapaneses.
Con esos "ingredientes" y el conocimiento que tiene de la mafia, el fiscal Lari tiene sus dudas de que la cúpula de Cosa Nostra acepte que la dirección la ejerza un "regente" de las coscas de Trápani.
"Creo que en este punto, la solución más lógica es Lo Piccolo", precisó Lari.
De todos modos, según otro experto, el coordinador de la Dirección antimafia DDA Giuseppe Pignatone, la sucesión de Provenzano no es cosa de 24 horas, sino que se presenta como algo complicado, ya que Provenzano garantizaba unos equilibrios que es difícil mantener, sobre todo teniendo en cuenta que el clan de los corleoneses está descabezado y todos sus capos cumpliendo cadena perpetua.
En ambientes policiales y judiciales de Palermo se subraya que la Cosa Nostra está viviendo un momento de crisis, pero que sería un error pensar que está acabada, ya que hay nuevas generaciones de mafiosos dispuestos a tomar el relevo.
Provenzano es de la idea de que los tiempos de la guerra entre clanes con regueros de sangre pasaron a la historia y que es mejor infiltrarse en el tejido económico local, nacional e internacional.
La pregunta que se hacen ahora los investigadores es si los mafiosos más jóvenes, deseosos de imponerse, piensan lo mismo. EFE
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