Roma, 14 jun (EFE).- El Ministerio italiano del Interior prepara un plan de choque para tratar de frenar la oleada de desembarcos de inmigrantes clandestinos que llegan las costas del país, anunció hoy su titular, Giuseppe Pisanu.
Tras una reunión en la sede del Ministerio con los responsables de los distintos cuerpos policiales, Pisanu explicó que el Gobierno puede decidir la próxima semana un decreto "anti-desembarcos" que incluye, entre otras medidas, la detención y el control de naves sospechosas en alta mar por parte de la Marina militar.
La Guardia de Finanzas (policía fiscal y de fronteras) será la encargada de controlar las aguas territoriales italianas, mientras las comandancias marítimas serán responsables de las operaciones de asistencia y salvamento de las embarcaciones en peligro.
La coordinación de estos cuerpos corresponderá a la Dirección Central de Inmigración, organismo cuya dirección será encargada a un grupo de expertos en la materia.
Las medidas anunciadas hoy estaban ya contempladas en la "Ley Bossi-Fini", aprobada el pasado año por el Gobierno del conservador Silvio Berlusconi y más restrictiva que la que elaborada en 1998, durante la etapa en el poder de la centroizquierda.
Su aprobación fue un triunfo de los principales aliados de Berlusconi en el Ejecutivo, la derechista Alianza Nacional y la ex secesionista Liga Norte, cuyos líderes, el vicepresidente Gianfranco Fini y el ministro para las Reformas, Umberto Bossi, le dan nombre.
Los responsables de Interior aseguraron hoy que Italia intentará llegar a un compromiso con Libia para colaborar en la lucha contra la inmigración clandestina, ya que se trata de uno de los pocos países mediterráneos con los que todavía no existe un acuerdo bilateral en este sentido.
La reunión celebrada en la capital italiana ha coincidido con un aumento de los desembarcos de inmigrantes en la isla de Lampedusa, con el arribo de varias embarcaciones que elevan a más de un millar los inmigrantes clandestinos llegados en los últimos tres días, en su mayoría iraquíes, magrebíes y del Africa subsahariana.
Lampedusa, la más meridional de las islas italianas, está situada a poco más de 100 kilómetros de las costas de Túnez y es uno de los destinos preferidos por los inmigrantes a través del Mediterráneo, como puerta de acceso a Europa.
Sin embargo, las cifras presentadas hoy por Interior hablan de una disminución de los desembarcos de casi el 50 por ciento en los seis primeros meses de 2003 en relación con el mismo período del año pasado, con 5.569 inmigrantes frente a 10.399 en 2002. EFE
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