México, 18 mar (EFE).- México entró en un estado de inquietud y convulsión interna ante una inminente escalada militar en Irak, aunque sus autoridades confían en mantener estables sus indicadores económicos y seguras sus fronteras y su infraestructura.
El presidente mexicano, Vicente Fox, reunió hoy un "gabinete de crisis" con el fin de "revisar las acciones que se han tomado en relación con el momento actual en torno al conflicto en Irak".
El responsable de la política interior y de seguridad, el secretario de Gobernación, Santiago Creel, afirmó que ha conversado con líderes políticos, gobernadores y legisladores, quienes le manifestaron su respaldo al llamado a la unidad lanzado por Fox.
El Gobierno de México presentó el "Plan Centinela", un conjunto de medidas de seguridad interior en las que participan 18.000 soldados para evitar atentados y prevenir amenazas contra EEUU mientras dure la guerra en Irak.
"Yo quisiera que esto no se confundiera con una guerra convencional de frentes. El terrorismo no se sabe dónde va a actuar ni cómo va a actuar, pero sí estamos pendientes en las posibilidades de que pudiera haber algo", afirmó en rueda de prensa el secretario de Defensa, general Clemente Vega.
Los distintos ministerios han puesto en marcha planes con "misiones concretas" muy amplias, desde una mayor vigilancia en las fronteras del norte y sur de la república, hasta en "instalaciones vitales para el desarrollo del país", que incluyen plataformas petrolíferas, plantas eléctricas, aeropuertos, puertos y carreteras.
"No tenemos en este momento información de que nada vaya a suceder", agregó Vega, aunque explicó que México está preparado ante una eventual contingencia y que se utilizarán los mecanismos habituales en situaciones de emergencia.
Creel señaló que hoy por la mañana se entrevistó con el secretario estadounidense del Departamento de Seguridad Nacional, Tom Ridge, al que expresó la disposición mexicana a "colaborar para detectar riesgos potenciales".
El canciller, Luis Ernesto Derbez, hizo un pormenorizado análisis sobre la situación internacional que prevalece y las acciones que se han tomado para proteger a los mexicanos que se encuentran en la zona de peligro.
También rechazó unas declaraciones del portavoz del Departamento de Estado, Richard Boucher, quien dijo que EEUU está "decepcionado" con la posición mexicana ante el Consejo de Seguridad.
"Nosotros no nos sentimos decepcionados de nosotros ni de la relación bilateral con EEUU. Desde el inicio hemos trabajado con transparencia (...), con claridad, y lo seguiremos haciendo, tanto con EEUU como con el resto de los países con los cuales mantenemos relaciones bilaterales. Y creo que eso es importante", manifestó.
Por su parte, las autoridades monetarias anunciaron que, ante la inminente guerra en Irak, frenarán el ritmo de acumulación de reservas internacionales para afrontar la volatilidad en el tipo de cambio.
El secretario de Hacienda, Francisco Gil, dijo que los mercados internacionales esperan que se trate de una guerra "rápida y exitosa", lo que podría impulsar el ritmo del crecimiento económico internacional.
Sin embargo, advirtió que la volatilidad financiera continuará en las próximas semanas y que el comportamiento de la economía dependerá del curso que tome el conflicto armado.
Gil agregó que en caso de que la guerra se prolongue más de lo previsto, impactará el abastecimiento del petróleo y la economía internacional entraría en un período de recesión.
Ortiz aclaró que, pese a que las exportaciones petroleras representan un 35 por ciento de los ingresos públicos de México, un incremento prolongado en los precios internacionales del crudo perjudicaría a largo plazo al país.
Por otra parte, los principales partidos se pronunciaron para respaldar la postura del Gobierno e insistir en la necesidad de solucionar la crisis de manera pacífica.
El Partido Revolucionario Institucional (PRI), que gobernó el país durante 71 años hasta la llegada al poder de Fox a fines de 2000 y que actualmente es la principal fuerza de oposición, expresó en un comunicado su apoyo al mandatario.
La presidenta del izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), Rosario Robles, también se manifestó a favor de dejar a un lado los intereses partidistas y apoyar al Gobierno en el complicado contexto internacional actual.
El líder del oficialista Partido Acción Nacional (PAN), elogió la posición de Fox y descartó que ésta vaya a ocasionar represalias por parte de Estados Unidos, el principal socio comercial de México. EFE
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