Franz Schubert, Felix Mendelssohn y Johannes Brahms: sus creaciones musicales abarcaron casi la totalidad del siglo XIX y definieron el inicio, florecimiento y culminación del Romanticismo en la música.
Pero lo que da aún vigencia a estos tres grandes genios de la tradición austrogermana es que sus composiciones continúan moviendo los corazones de incontables melómanos del mundo entero, según lo evidencian su imprescindible inclusión en el repertorio de orquestas y solistas, así como la vastísima discografía dedicada a ellas.

Mañana, 31 de enero, se cumplen 200 años del nacimiento de Schubert (1797-1828); en el transcurso de 1997, el 4 de noviembre, 150 de la muerte de Mendelssohn (1809-1847), y el 3 de abril será el centenario del fallecimiento de Brahms (1833-1897).
Talentos precoces
Tanto la cuna de Schubert como la de Brahms fueron humildes. En cambio, Mendelssohn nació en el seno de una familia acomodada. Los tres dieron muestras de un talento precoz y sus primeros guías musicales fueron parientes: un hermano mayor, en el caso de Schubert; su madre, en el de Mendelssohn, y el padre, en el de Brahms.
A los 12 años, Schubert dominaba el piano y el violín, sus primeras composiciones datan de 1810 y, a los 16, había completado su primera sinfonía. A los 13, Mendelssohn ya había compuesto piezas de acabada construcción formal, y, a los 14, Brahms dio su primer recital de piano en público, con obras de Bach, Beethoven, y una de cuño propio.
Conservadores mas que innovadores
Ninguno de los tres fue un innovador; más bien cultivaron los géneros musicales que heredaron de los grandes del clasicismo: Haydn, Mozart, Beethoven.
Pero si todos dejaron un hermoso, amplio e irremplazable legado de música sinfónica e instrumental, fue Schubert quien dio forma definitiva al lied o canción culta, de la que, con sus más de 600 ejemplares, fue y se mantiene como el maestro indiscutible.
Al contrario de los otros dos, quienes se ocuparon, sin éxito, del género lírico, Brahms nunca probó suerte en la ópera, pero, al igual que ellos, escribió para coro y la voz.
Como Mendelssohn, Brahms fue conocido también como un excelente director y pianista, las composiciones de ambos se estrenaron y difundieron, y en vida los dos fueron objeto de homenajes y estima.
En contraste, ninguna de las sinfonías de Schubert se estrenó mientras vivía y solo se empezaron a publicar después de 50 años de muerto. Su influencia inicial no sobrepasó el círculo de amistades, quienes celebraban conciertos privados de su música en Viena, que llamaban Schubertiades. Liberal con el dinero que ganaba, a lo largo de su corta vida conoció la penuria, algo que Brahms nunca experimentó y mucho menos Mendelssohn.
El amor y la falta de el
A los 28 años, Mendelssohn contrajo nupcias con Cécile, mujer de gran belleza y encanto, 10 años menor que él, con quien formó un hogar feliz.
Alrededor de los 25 años, Schubert se enfermó de sífilis -de la que murió- y nunca se casó. Sin embargo, no hay ninguna evidencia de que haya sido homosexual, como se ha pretendido.
Toda su vida Brahms fue un solterón consumado, aunque no faltan las conjeturas acerca de su relación con la gran pianista Clara Wieck, viuda de Robert Schumann, de quien se dice que se enamoró cuando visitó al compositor en 1853. Algo se ha escrito sobre la influencia que un amor imposible entre ambos haya podido tener en el carácter huraño y malhumorado del compositor en su veteranía, tan diferente del alegre y apacible de Mendelssohn como del ameno y sociable de Schubert.
En todo el mundo, ¿menos en Costa Rica?
Las tres efemérides, pero en particular el bicentenario del nacimiento de Schubert, están considerados acontecimientos de suprema importancia cultural en la mayoría de los países del mundo.
El bicentenario se está celebrando mediante conciertos, recitales, simposios, publicaciones, concursos, programas de radio y televisión, y montajes de las obras escénico-musicales de Schubert, las cuales son representadas en muy raras ocasiones.
Asimismo, diferentes casas discográficas se han sumado a la conmemoración con grabaciones especiales del opus schubertiano. Así, la Deutsche Grammophon ha sacado al mercado las ocho sinfonías del compositor austríaco, en interpretaciones de Claudio Abbado y la Orquesta de Cámara de Europa, que incorporan los más recientes descubrimientos musicológicos acerca de estas obras.
Otro de los proyectos de mayor envergadura, iniciado hace algunos años y concluido en el presente, es la grabación, de parte del sello inglés Hyperion, de todos los lieder de Schubert, llevada a cabo por el pianista Graham Johnson con las más excelsas voces femeninas y masculinas especializadas en este repertorio.
Sin embargo, en Costa Rica, ni el Ministerio de Cultura ni la Orquesta Sinfónica Nacional ni las escuelas de música de las universidades estatales ni ninguna otra institución cultural han anunciado cómo se piensa conmemorar aquí -si del todo- cualquiera de los tres aniversarios.