París. Con un solo acusado, el director de orquesta franco-suizo Michel Tabachnik, se abrió hoy en Grenoble (sureste de Francia) el primer juicio contra la secta de la Orden del Templo Solar, 74 de cuyos adeptos murieron en supuestos "suicidios colectivos" en tres países en los años 90.
"He acudido ante los jueces porque no tengo estrictamente nada que reprocharme", declaró Tabachnik, conocido director de orquesta y compositor, al llegar al antiguo museo de Grenoble donde se celebra el juicio, que debe durar dos semanas.
Tabachnik, supuesto "número tres" de la secta apocalíptica, está acusado de "asociación de malhechores con vistas a la preparación de asesinatos".
El músico, de 59 años, reconoce haber tenido lazos con la Orden, pero niega categóricamente el papel que le imputa la Justicia en la doctrina y la "dinámica homicida" que desembocarían en los supuestos "suicidios colectivos" en los que murieron 74 personas en Suiza, Francia y Canadá entre 1994 y 1997.
Tabachnik que, en dos reuniones en Aviñón en 1994, poco antes del primero de los cinco "suicidios colectivos" anunció el fin de la secta y "la irreversible etapa de regreso hacia el padre", afronta un máximo de diez años de cárcel y una multa de 152.450 euros.
Su abogado, Francis Szpiner, calificó el juicio de "pretexto" utilizado por la justicia para "mostrar que lucha contra las sectas".
"Es el juicio de un hombre pero indirectamente tendrá también un valor pedagógico", indicó antes de la vista el fiscal Xavier Richaud, quien defiende la investigación llevada a cabo por el juez instructor Luc Fontaine.
Una investigación cuyas conclusiones son impugnadas por las familias de varias víctimas, incluido el ex campeón olímpico Jean Vuarnet, quien perdió a un hijo y a su ex esposa en Vercors (sureste de Francia) en diciembre de 1995.
El abogado de la familia Vuarnet, Alain Leclerc, planea presentar cuatro "conclusiones de incidentes" con el fin de obtener un aplazamiento de la vista y la reapertura de la instrucción.
"No queremos que se abra este juicio, queremos un complemento de información", dijo el letrado, quien "no entiende" que se archivara la causa contra un farmacéutico próximo a la secta, Claude Giron, sospechoso de haber facilitado los fármacos ingeridos por los adeptos antes de su muerte en Francia en 1995.
Los cadáveres calcinados de dieciséis personas, incluidos tres niños de 19 meses, cuatro y seis años, con impactos de bala y colocados en forma de estrella, fueron hallados el 23 de diciembre de ese año en "el Pozo del Infierno" en Vercors.
Dos de ellos eran los "ejecutores": el policía francés Jean-Pierre Lardanchet y el arquitecto André Friedli, que se suicidaron de un tiro en la boca.
Los forenses descubrieron que dos mujeres, madres de niños víctimas, sufrieron graves lesiones antes de su muerte (fractura del cráneo o del rostro).
Los testimonios de que unos coches dejaron el lugar después de la matanza y el supuesto uso de fósforo para quemar los cuerpos prueban, según los defensores de la tesis de un complot, la implicación de asesinos profesionales.
Leclerc, que ha hablado de "una red mafiosa con ramificaciones en el medio policial", ha insinuado que el móvil era financiero.
Según el juez instructor la Orden, estructurada como "una multinacional", era "un gigantesco negocio comercial" con intereses financieros en Europa, Canadá y Australia.
Presumiblemente, decenas de millones de francos transitaron en las cuentas de la secta, que además había acumulado un vasto patrimonio inmobiliario y uno de cuyos adeptos era el rico directivo de los relojes Piaget de Ginebra Camille Pillet.
Los orígenes de la secta muestran una triple influencia: los masones, los templarios y los rosacruces, de donde procedió la Fundación Golden Way, antecedente de la Orden.
La doctrina radicaba en la teoría del "transito": como se avecina el apocalipsis, una "elite" de iniciados debe dejar su "envoltura carnal y transitar hacia (la estrella) Sirio con el fin de preservar 'el espíritu de la humanidad'".
El "gurú" era Joseph Di Mambro y el predicador y "número dos", Luc Jouret. Sus cadáveres aparecerían en chalets de Cheiry y Salvan (Suiza), donde 48 personas murieron el 4 de octubre de 1994.
Cuatro días antes en Morin Heights (Canadá) cinco adeptos murieron acuchillados y el 22 de marzo de 1997 tuvo lugar el último "suicidio colectivo" conocido de la Orden: cinco muertos en Saint-Casimir (Canadá).
Edición periodística: Adriana Quirós Robinson, Nacion.com Fuente: agencias.