Proporcionada, bella y escultural. Ha dedicado la mitad de su vida a cultivar su cuerpo, con intensas y extensas horas de entrenamiento hasta más allá del dolor.
Parece masoquismo pero Ingrid Roldán Montes sabe que los campeones se forjan al calor de la fragua, a golpe de mazo sobre el yunque.
Es, probablemente, la tica que más torneos ha ganado en aeróbicos y fitness, ya sea en Costa Rica o fuera del país.
“Mientras trabajaba en una agencia publicitaria me matriculé en un gimnasio, recién había terminado danza aeróbica en la Universidad de Costa Rica y me fascinó.” Así fue como Ingrid comenzó a labrarse un nombre y convertirse en entrenadora personal, tras estudiar en Costa Rica y en Argentina.
Dio sus primeros brincos a los 20 años; comenzó al lado de un instructor que le ayudó mucho, con él impartió sus primeras lecciones. Así conoció, y se “enredó” como ella dice, con su primer marido, del cual tiene dos hijos: André y Daniel. De prosperar su matrimonio con el novio actual, Angelo Kep, se “apuraría” para tener un bebé.
Ingrid nació en San José, aunque sus padres Marta y Edgar la criaron en Escazú junto con sus dos hermanos: Shirley y Edgar. Tuvo una niñez tranquila y era “una joven normal, para el gasto.”
Los azares de la vida la llevaron por un camino de fuego. Abusada y agredida conjuró sus propios demonios y salió a flote, con ese espíritu de amazona broncínea que la lleva a resistir y a resistir, hasta la última gota de sudor.
Con los años se ha vuelto más serena, medita más lo que hace y ya no se lanza a la aventura ni se tira sin paracaídas. “Soy muy electrín”, dice Ingrid, para justificar su permanente estado de inquietud; no en balde arranca su jornada a las cuatro de la madrugada y se detiene hasta que atiende al último alumno, a veces a las diez de la noche.
De su esfuerzo dependen sus hijos. Pasó días difíciles; casi un año sin trabajar, a veces con un cliente aquí y otro allá. Pero perseverar, perseverar y perseverar fue su único camino hacia el éxito.
Ahora se le abrió el horizonte, encontró su “media mitad”, se siente con diez años menos, aún le quedan muchos torneos donde brillar y demasiada gente para enseñarle que tiene un cuerpo cincelado, pero mejor aún, un corazón noble.
--¿Qué clase de hombres le atraen?
--Que sean grandotes y pasaditos de gorditos; con pancita, con mucha carne, altos, musculosos pero no marcados, más bien gruesos.
--¿Y tiene alguien así?
--Mi novio Angelo Kep, con el que pienso casarme este año. Él es demasiado lindo, generoso, humilde, emprendedor, sencillo y se lleva de maravilla con mis hijos que lo quieren mucho. Lo conozco hace cuatro años y apenas me case quiero quedar embarazada.
--¿Ha tenido otros novios?
--Estuve casada cinco años, después del divorcio solo tuve dos relaciones más. Una de ellas en Argentina, donde fui a estudiar. Esa persona, que ya murió, era un agresor y pasé todo ese trauma verbal, sicológico y emocional que le baja a una la autoestima.
--Antes me comentó sobre otra situación muy difícil...
--Sí, fui abusada sexualmente en un hotel donde me llamaron a trabajar y ahí me drogaron. Los culpables quedaron impunes.
--¿Cómo lo superó?
--Primero buscando mucho a Dios pero me costó montones, con el tiempo decidí perdonar a los que me hicieron daño y comencé a levantarme. No es fácil eso de asumir o de olvidar, sobre todo cuando una escucha o ve mujeres que han pasado lo mismo.
--¿Los años pesan o pasan?
--Para nada, me siento de veinte años y no de cuarenta. No estoy desgastada, ni cansada. De joven era más mandada, ahora bajé las revoluciones, juzgo menos y medito más las cosas y las personas.
--Se ve menos musculosa que en la tele...
--Así es, la gente me ve más linda en persona; en la pantalla una se ve más gruesa de como es.
--En Internet hay unas fotos muy sugerentes ¿le costó mucho atreverse?
--Son posadas, más bien sensuales y menos atléticas. Me gustaría hacer un calendario para que vean que soy una mujer normal, femenina. Se trata de tener un cuerpo cultivado y bello sin ser exagerado, todo con un entrenamiento apropiado y una dieta adecuada.
--¿Alguna vez peca con la comida?
--Me encantan las fritangas, los chicharrones, el salchichón, las papas fritas, las hamburguesas, la pizza y la comida chatarra.
--¿Y ha estado pasadita de peso?
--Solo una vez porque me fui de vacaciones un mes a Europa y comí y comí y comí. No me arrepiento, tenía llantas, panza, pistolas y un trasero enorme. Cuando salgo de paseo no me preocupa subir de peso, voy a disfrutar. El cuerpo se forma, el problema es cuando se sube de peso y no se puede controlar.
--¿Tiene cirugías estéticas?
--Sí, implantes de senos; nunca fui muy voluptuosa en esa parte, era plana y siempre quise tener más pechos. También me aplicaron botox y rellenos en los surcos de las mejillas, al perder grasa la cara se ve afectada, son procesos preventivos para no hacer cirugía plástica.
--¿Tener buen plante es algo natural?
--Es un asunto genético; para competir hay que traerlo, es un don. Para lucir bien no. Creo tener ese don.
--¿Es cierto que el ejercicio debe doler?
--Si no duele no sirve; uno tiene que estresar el músculo y eso genera dolor; hay que romper ese umbral y solo los que superan esa barrera son campeones. Deben doler las fibras musculares, no las articulaciones. Los aspirantes a campeones deben entrenar duro.
--¿Usted lo hace?
-- Entreno todos los días de lunes a viernes dos horas; me cuido pero no cuento las calorías. No estoy endiosada, pero soy un ejemplo de lo que hago, me gusta mantenerme delgada.
--¿Cuán intenso es su día?
--Me levanto a las cuatro de la madrugada; rezo, hago cardio en la casa; a las cinco tengo mi primer cliente y me acuesto a las diez de la noche; duermo en la tarde, hago siesta por lo menos una hora, el cuerpo necesita descansar para regenerar el tejido. Como soy poco estructurada, tengo que anotar para recordar lo que debo hacer.
--¿Es vanidosa?
-- Mucho, me encanta comprar maquillaje, andar el pelo arreglado siempre. Tengo un salón que me patrocina cuando quiero cambiar de color o de tratamiento; compro cremas para el cuerpo.
--¿Es morenita artificial?
--Natural, solo voy a la cámara de bronceado cuando estoy en competencia, porque una en la tarima se ve más blanca por las luces; pero me encanta la playa.
--¿Qué parte del cuerpo se cuida más?
--Todo, me gusta tener los brazos marcados, el abdomen plano, las nalgas levantadas y las piernas duras.
--¿El físico lo es todo?
--Lo que vale es lo que uno lleva por dentro. Mi cuerpo es mi herramienta de trabajo aunque a veces hago cosas inseguras, como andar en la moto y practicar deportes de riesgo.
--Y lo de adentro ¿cómo lo cuida?
--Me encanta leer La Biblia; no soy envanecida; no me vanaglorio de nada, aprendí que lo único que puedo hacer es darle gracias a Dios. Voy los domingos al Centro Mundial de Adoración en Tibás y a veces a la Iglesia Bautista en Escazú, porque mi novio es creyente y va ahí. Creo en Dios, cometo muchos errores y estoy bajo su misericordia.
--¿Qué es un entrenador personal?
--Es el que se dedica durante una hora al cliente para que ejecute un programa de ejercicios lo mejor posible, con la intensidad necesaria, de manera adecuada y segura, para que los resultados sean visibles a corto plazo.
--¿Hay mucho improvisado en este negocio?
--Por supuesto. Una persona preparada muestra lo que sabe en sí mismo; mi cuerpo debe verse bien, que se noten los resultados de lo que enseño.
--¿Cuánto cobra?
--De 40 a 100 dólares por hora. Eso incluye mi asesoría y la experiencia que le puedo transmitir. Por lo menos se deben hacer tres horas por semana. A veces tengo muchos clientes y otras, pocos. Es una profesión con buen mercado. Cobro lo que valgo, pero de por sí pagar un entrenador personal es caro. Trabajo en gimnasios y me concentro en Arena Trek.
--¿Hizo plata?
--No, vivo normal. Mantengo a mis hijos, nunca me han dado pensión alimenticia, porque así son los hombres, no digo que todos, muchos son desentendidos, otros muy responsables, reclamé la pensión pero no me dieron bola. Algunas mujeres tienen suerte y se divorcian de los mejores papás del mundo.
--¿Hay buen mercado para las entrenadoras?
--Sí, porque hay mujeres que no quieren entrenar con hombres, y maridos que tampoco se lo permiten a sus esposas.
--¿A qué edad empezó?
--A los 20 años. Desde el colegio me gustaba la clase de educación física y ya en la U.C.R. matriculé una materia de deportes y otra de danza aeróbica. Me inscribí en un gimnasio y después dejé mi empleo y me dediqué a dar clases.
--¿Cuántas competencias ganó?
--Desde 1997 y hasta el 2000 gané invicta los campeonatos nacionales de resistencia aeróbica; desde ahí obtuve muchos premios a nivel nacional y centroamericano hasta que logré en el 2007 el Figure Universe en Miami y en el 2008 el Figure America en Las Vegas, además de otros en México y en Los Ángeles.
--¿Cómo fue a Las Vegas?
--Vi en la televisión sobre un concurso Fitness America y yo quería ir pero no tenía dinero. El pastor de mi Iglesia, Ronny Chaves, me ayudó para ir a México, que era un torneo previo al de Las Vegas. Para este, en Escazú conocí a un señor al que le planteé la idea, él me dijo que le inspiré mucha ternura y me ayudó y así gané y fue la coronación de mi carrera.
--¿Es muy duro ese torneo?
-- Entrené un año entero para presentarme cinco minutos en una tarima y demostrar todo lo que era. Los jueces valoraron los músculos, las definiciones, la proporción, la belleza facial y calificaron todo el conjunto.
--¿Quién la apadrina?
--El doctor Cristian Rivera fue uno de los que creyó en mí y desde el 2008 ha patrocinado varias competencias; es muy entusiasta.
--¿Tiene otros proyectos?
--Este año voy a realizar otra vez el “Reto con Ingrid Roldán” porque me preocupa el nivel de obesidad que hay en el país. Quiero vender artículos relacionados con la cultura física y deportiva.
--¿Le gusta la tele?
--Mucho. Una vez en un evento conocí a la periodista Adriana Durán, me llamó para dar unos consejos abdominales en Buen Día y cuando la gente pedía algo en particular yo iba, hasta que Édgar Silva dejó la sección fija los lunes como a las nueve de la mañana.
--¿Cómo combina familia y trabajo?
--Soy mamá y papá a la vez, si no trabajo no hay quien vea a mis hijos André, de 15 años, y Daniel, de 13, velo por sus estudios, por todo. Ellos han entendido bien eso y son pacientes, no hacen loco en la calle, tienen hora de llegada, saben que no soporto estar estresada y si llamo al celular me contestan; son muy considerados conmigo. Me hubiera gustado tener más tiempo con ellos y disfrutarlos.
--¿Cómo se convirtió en entrenadora de los famosos?
--Por canal 7 que me dio el impulso, antes de eso no me conocían aunque había ganado campeonatos mundiales. Los famosos se lo toman muy en serio. Uno de ellos se enojó porque no quería que la prensa supiera que yo lo entrenaba.
--¿Alguien más se puso bravo?
--Una vez un grupo de profesionales en fisioterapia se sintió aludido por una declaración mía, que pienso fue mal interpretada. Respeto a los expertos y siempre recomiendo acudir a ellos para una valoración especializada en caso de un dolor o una lesión.
--¿Cuáles son los pecados del deportista?
--La pereza, la indisciplina, la inseguridad y la desmotivación.