Irkutsk (Siberia). Por lo menos un centenar de personas murió ayer cuando un avión ruso de carga militar se estrelló contra una zona residencial de Irkutsk (Siberia), según estimaciones aún provisionales.
Veintitrés cuerpos habían sido retirados de los escombros de un edificio, según el ministerio ruso de Situaciones de Emergencia, interrogado por la AFP, señalándose la posibilidad de que el balance de muertos fuese mayor.

Una primera estimación, citada por la agencia Interfax, daba un total aproximativo de 150 personas muertas en la catástrofe, entre las que se incluirían unos 100 habitantes del lugar y las 46 personas a bordo de la nave.
El aparato, un Antonov 124 , que transportaba dos aviones de combate, se estrelló pocos segundos después de despegar, debido al fallo inesperado de dos de sus cuatro motores. El accidente produjo incendios en varios edificios y escenas apocalípticas entre los habitantes de la localidad.
Interfax dijo que el Antonov124 se dirigía al puerto de Vladivostok, en el Lejano Oriente ruso, desde donde los cazas serían enviados a Vietnam.
Este tipo de transporte, el más grande del mundo, cayó en una pequeña comunidad de trabajadores situada junto a la ciudad de Irkutsk, a unos 5.000 kilómetros de Moscú. Aquí, centenares de bomberos y miembros de los equipos de rescate luchan contra las llamas, entre los escombros de las casas que quedaron destruidas.
Explosión de combustible
Edificios residenciales, un orfanato, una escuela y una tienda fueron arrasados total o parcialmente por el impacto del gigantesco aparato. Esta no es la primera vez que un avión se accidenta en una zona urbana (véase recuadro).
La caída del avión y la explosión de las 140 toneladas de combustible que llevaba en sus tanques convirtieron en un infierno el tranquilo barrio periférico, cubierto ahora por una densa humareda.
En plena noche siberiana y con 20 grados bajo cero, más de 700 bomberos, policías y cadetes movilizados por las autoridades combatieron las llamas y buscan supervivientes entre las ruinas, pero solo encuentran cadáveres.
"Si la catástrofe se hubiera producido de noche, habría habido unas 500 víctimas, es decir todos los habitantes de los edificios destruidos", pero muchos se salvaron por estar ausentes de sus casas, declaró un portavoz de Defensa Civil.
El Kremlin declaró que el presidente ruso Boris Yeltsin estaba profundamente conmocionado por las noticias del accidente, y que el primer ministro Viktor Chernomyrdin viajará a Irkutsk para ayudar en los trabajos de la comisión especial, creada para atender la emergencia.
Un asesor de Yeltsin, Yevgeny Shaposhnikov, dijo a Interfax que una de las posibles causas del accidente podía ser la mala calidad del combustible de aviación ruso.