Teherán, 18 jul (EFE).- El juicio contra el funcionario de la inteligencia iraní acusado del asesinato "semi-premeditado" de la fotógrafa irano-canadiense Zahra Kazemi concluyó en medio de un ambiente de indignación, después de que se prohibiera la entrada en la sala a diplomáticos occidentales y periodistas.
Se espera ahora que el Tribunal dicte la sentencia en el plazo de una semana.
Según informaron testigos, los agentes de la seguridad del Tribunal Criminal de Teherán impidieron sin previo aviso el acceso a la sala a varios diplomáticos occidentales, entre ellos un canadiense, así como a periodistas, y no se les proporcionó ninguna explicación.
El Gobierno de Teherán anunció antes del juicio, que comenzó ayer, que no permitiría la entrada de extranjeros en la sala del tribunal, ya que se trataba de un asunto interno del país.
Canadá llamó entonces a consultas a su embajador en la capital iraní, lo que propició que las autoridades iraníes accedieran a permitir que los diplomáticos extranjeros entraran el sábado en el tribunal.
Kazemi, de 54 años, fue detenida el 23 de junio de 2003 cuando fotografiaba en una zona no autorizada a la prensa a las familias de varios detenidos que se manifestaban delante de la cárcel de Evin, al norte de Teherán.
La reportera irano-canadiense falleció en un hospital militar el 10 de julio del año pasado a consecuencia de una hemorragia cerebral tras haber sido sometida a varios interrogatorios en el Ministerio de Inteligencia.
Una comisión de investigación determinó que el culpable de la muerte de Kazemi fue un funcionario del Ministerio de Inteligencia, Mohamad Reza Aghdam Ahmadi, fue acusado en octubre de 2003 por la justicia iraní de "asesinato semi-premeditado".
Asimismo, señaló que la periodista iraní-canadiense falleció tras recibir un fuerte golpe en la cabeza con un objeto contundente durante los interrogatorios.
La familia y el equipo de abogados de la defensa, encabezados por la Premio Nobel de la Paz Sherín Ebadi, han afirmado en reiteradas ocasiones que Aghdam no es el autor del crimen y que el verdadero culpable es Mohamed Bakhshi, responsable de la judicatura iraní.
La muerte de Kazemi desencadenó una grave crisis diplomática entre Irán y Canadá, cuyo Gobierno llamó a su embajador en Teherán después que los responsables iraníes ignoraran una petición de Otawa para repatriar el cadáver de la periodista. EFE
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