
Julio César Vega Rojas, alias Julio Loco, quien figura como imputado, junto con Derbin García García, en la toma de la embajada de Nicaragua en nuestro país, vivió ayer un espinoso día en el juicio que se le sigue por ese secuestro.
El nicaragüense resultó más comprometido con el hecho tras escucharse a dos de los cuatro primeros testigos convocados por el Tribunal Superior Tercero Penal, sección segunda de San José.
Alfonso Ayub, quien fue asesor del Ministerio de Seguridad en la administración pasada, lo incriminó directamente en el plagio y aportó nuevos elementos en torno a su versión original en contra de Julio Loco.
La jornada de ayer, contrario a la del lunes, cuando todo transcurrió en calma, se vio matizada con algunos brotes de polémica que obligaron a la presidenta del tribunal, Jeannette Villarreal a formular por lo menos tres llamados al orden.
Esta audiencia, al igual que la de hoy, está relacionada con los tomos I y II del expediente los cuales se refieren a los hechos ocurridos entre el 8 y el 21 de de marzo de 1993 cuando se produjo la toma de la embajada de Nicaragua, a cargo del "Comando patriotas, políticos y militares Yolaina".
Durante la jornada de ayer también comparecieron como testigos el exembajador nicaragüense, Alfonso Robelo y el director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Rafael Angel Guillén, cuyas declaraciones no brindaron detalles que pudieran colaborar con el esclarecimiento de los hechos, fundamentalmente referidos a la identidad de los secuestradores.
Los únicos testigos que no comparecieron fueron el exministro de Seguridad Pública, Luis Fishman y la exministra consejera de la embajada nicaragüense, Dora del Carmen Narváez, por encontrarse ambos fuera del país, según informó la jueza Villarreal.
La nueva versión
El testigo Alfonso Ayub, durante la fase de instrucción del caso, reconoció a Vega Rojas y García García como presuntos autores del secuestro de la embajada y ayer, no solo volvió a identificarlos, durante un reconocimiento fotográfico que tuvo lugar en la sala, sino que aportó nuevos elementos incriminatorios.
Ambos sospechosos, más otro hombre, habrían sido los tres secuestradores que el exasesor de Seguridad Pública custodió en el vuelo de un helicóptero estatal que los llevó, desde San José hasta una montaña fronteriza con Nicaragua, concluida la toma de la embajada.
Durante la hora y media de viaje él los tuvo cerca y pudo observalos con detenimiento, según dijo.
Por esto, Ayub dijo que reconoció a Vega Rojas gracias a lo que le pudo observar a través de los agujeros del pasamontañas que llevaba ese día. Las aberturas dejaban al descubierto los ojos de nicaragüense, caracterizados por "grandes bolsas" que se le formaban bajo los mismos, los cuales definió como "claros".
Más pruebas
Este mismo detalle, hasta ayer único de Ayub, fue también mencionado sorpresivamente por otro testigo, el exministro consejero de la Embajada de Nicaragua, Silvio Ordóñez Alvarez. El declaró haber recordado e identificado esas "grandes bolsas" en uno de los secuestradores cuando observó en los periódicos las fotografías de Julio Loco relacionadas con el plagio de dos mujeres en Boca Tapada de San Carlos.
Asimismo, suministró otro elemento que podría resultar incriminatorio en contra de Vega Rojas, relacionado con su bigote.
Ordóñez Alvarez, quien ahora se desempeña como cónsul de Nicaragua en Liberia, mencionó que el imputado lleva uno muy similar al que le pudo ver a uno de los secuestradores de la legación diplomática cuando subió un poco el pasamontañas para fumarse un cigarrillo.
Ayub también recordó, y producto del intenso interrogatorio al cual fue sometido por parte de los abogados defensores, que Vega Rojas podría tener algún tipo de dificultad para caminar, a lo cual el Tribunal ordenó que se le practicara un examen médico para desechar o confirmar esta hipótesis.