París, AP . La nueva constitución de Europa enfrenta mañana un referéndum decisivo en Francia, donde una nación de opinión dividida decidirá si impulsa o bloquea el siguiente gran paso en medio siglo de esfuerzos para unir al continente.
Después de meses de apasionados debates sobre los méritos e inconvenientes de la primera constitución en la Unión Europea, la compleja labor de hacer que 25 países se pongan de acuerdo en un ambicioso plan de acción para su futuro dependía de dos sencillas palabras: sí o no.
La última encuesta le dio a los partidarios del rechazo una ventaja del 52% sobre los que favorecen a la constitución, que representan el 48%, conservando la posibilidad de que el tratado pudiera ser derrotado en la nación que desempeñó un importante papel en redactarlo.
Para que la constitución entre en vigor el 1 de noviembre del 2006 deben aprobarla los 25 países del bloque, y un rechazo francés sería el primero en Europa.
Sin embargo, si Francia dice sí _junto con la improbable aprobación de otro referéndum el miércoles en Holanda, donde aproximadamente el 60% de la población se opone al documento_, ello podría darle un impulso imparable mientras otras diez naciones deciden su destino en los próximos meses.
Sin embargo, una derrota en Francia resonaría incluso con más fuerza en todo el continente: en 1951, dos franceses _Robert Schuman y Jean Monnet_ lanzaron la Comunidad Europea del Carbón y el Acero, que agrupaba a seis naciones y es la precursora de la actual UE.
Si votamos no, podríamos quedar fuera de todo, dijo Lucien Steinamm, un jardinero de 23 años que se encuentra entre los votantes indecisos, que representan más del 20%.
La posibilidad de que el intento más reciente de la UE de unir a su club de naciones tan diversas pudiera morir antes de nacer hizo que muchos se preguntaran qué podría ocurrir.
Si los franceses votan no _un grave rechazo al tratado_, y posteriormente Holanda también lo rechaza, creo que este tratado estará muerto, dijo John Palmer, analista del Centro de Políticas Europeas en Bruselas.
Entonces el peligro sería que entraríamos a un período de una estancamiento profundo, tal vez durante dos, tres o más años, hasta que haya elecciones en Francia y en otros de los países más influyentes, advirtió.
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