Katmandú. La incertidumbre afecta aún hoy a la formación del comité encargado por el rey Gyanendra de investigar la matanza de la familia real nepalí y la capital, Katmandú, empieza a recuperar la normalidad tras la supresión del toque de queda.
La medida de excepción, impuesta ayer por segundo día consecutivo para evitar nuevos disturbios callejeros como los que se produjeron el lunes, durante la coronación del nuevo Rey, fue levantada a media noche "hasta nueva orden".
Más de veinte personas resultaron heridas por disparos de la policía y 540 personas fueron ayer detenidas por violar el toque de queda, según dice hoy la prensa local.
El ejército y la policía continúan hoy desplegados en las principales arterias de la capital y el gobierno dejó claro que volverá a imponer el toque de queda, si se repiten los desórdenes, que empañaron el lunes la coronación de Gyanendra.
Mientras, un tráfico moderado de autobuses, motos y bicicletas, y la apertura de tiendas y puestos callejeros indican que Katmandú recupera la, tras haber estado paralizada desde el pasado viernes, cuando el rey Birendra y 9 miembros de la familia real fueron asesinados en circunstancias áun poco claras.
Al menos dos personas murieron el día de la coronación de Gyanendra, cuando las fuerzas de seguridad dispararon contra los manifestantes que exigían conocer la verdad de los sangrientos sucesos palaciegos.
Muy pocos nepalíes creen las primeras informaciones oficiales, según las cuales, fue el príncipe heredero Birendra, de 29 años, quien perpetró la matanza en un ataque de ira durante una cena familiar en la que se discutía el asunto de su boda.
Según una de esas versiones, la reina Aiswarya no aceptaba a la novia que había elegido, Deviyani Rana, y se oponía a que se casara antes de los 35 años, porque los astrólogos habían augurado que, de lo contrario, el rey moriría.
La familia instó a Dipendra a que abandonase la cena, porque estaba borracho pero regreso vestido de uniforme militar y armado con un fusil con el que mató a balazos a su familia antes de pegarse un tiro.
Otras informaciones aseguran que Dipendra comunicó a sus padres que ya se había casado con Deviyani por el rito hindú -religión de la familia real y del 90 por ciento de los 22 millones de Nepal- y que su padre entonces amenazó con apartarle de la línea sucesoria.
Una fuente oficial que atribuyó a Dipendra la autoría de la matanza, según la prensa nepalí, se retractó posteriormente de sus declaraciones y un comunicado oficial del actual monarca, que halaba de que la familia real perdió la vida a causa de "disparos accidentales", añadió mas confusión.
A falta de información digna de crédito, por la capital circula todo tipo de rumores y teorías sobre una supuesta conspiración.
Un sector de la población cree que el rey Gyanendra estaba implicado en esa supuesta conspiración para eliminar al resto de la familia real.
Defensores de esa teoría destacan la coincidencia de que Gyanendra estuviera fuera de Katmandú cuando se produjo el tiroteo en que el que murió el Rey Birendra, su mujer, sus tres hijos (incluido Dipendra) y otros cinco miembros de la familia real.
"Abajo el rey" gritaban el lunes indignados manifestantes durante la coronación de Gyanendra, que tuvo lugar horas después de morir el presunto parricida, el príncipe Dipendra, entronizado el sábado aunque estaba clínicamente muerto.
Horas después de subir al trono, Gyanendra organizó una comisión integrada por el Presidente de Tribunal Supremo, Keshav Prasad Upadyay; por el presidente del Parlamento, Taranath Ranabhat, y por el líder de la mayor fuerza de la oposición, el Partido Comunista de Nepal (Marxista Leninista Unido), Madhav Kumar Nepal, para investigar el baño de sangre en palacio.
Pero los comunistas bloquearon las investigaciones, que debían haber comenzado ayer y haber concluido en el plazo de tres días, tras negarse a participar al alegar que no era conforme a la Constitución.
El nuevo soberano aseguró que el informe será hecho público, pero la incertidumbre rodea el comienzo de las investigaciones a falta de que los comunistas confirmen su participación o se solucionen sus objeciones.
Edición periodística: Adriana Quirós Robinson, Nacion.com Fuente: agencias.