Tegucigalpa. Las autoridades anunciaron hoy que enfrentan dificultades para apagar los crecientes incendios forestales que en 20 días han quemado más de 1.000 hectáreas de bosques y provocaron altas temperaturas y densas nubes de humo sobre grandes zonas del país.
``Es una situación difícil y no contamos con el equipo ni los recursos para enfrentarla'', dijo a la AP el vocero de los bomberos, capitán José Manuel Zelaya. ``Los 100 bomberos que disponemos están agotados por tanta actividad''.
Hasta ahora ha habido unos 200 incendios forestales en el país, cuyo 50% se registró en Tegucigalpa y sus alrededores.
En Honduras hay 16 estaciones con 900 bomberos, que no pueden atender las 60.000 llamadas anuales de emergencia.
Enormes nubes de humo se observan sobre las montañas La Tigra, El Hatillo, Triquilapa, Uyuca y Valle de Angeles, que rodean la capital. En esas zonas están las fuentes de agua que abastecen a casi los dos millones de habitantes de Tegucigalpa.
En La Tigra ardieron el fin de semana unas 200 hectáreas de bosque por mano criminal. Es considerado el principal pulmón de Honduras.
El 60% del territorio hondureño, de 112.492 kilómetros cuadrados, es montañoso y lleno de coníferas.
Los cuatro aeropuertos internacionales de Honduras fueron cerrados tres semanas en los últimos tres años a consecuencia del humo, que impedía la visibilidad a los 200 metros. Para volar en ellos se requiere una visibilidad de 5 kilómetros.
Algunos incendios, que han durado hasta tres días, han sido sofocados en forma rudimentaria por bomberos dotados de picos, palas y machetes.
Los incendios ocurren generalmente por descuido de los agricultores, que pierden el control al quemar la hierba. Se inician cuando los campesinos preparan las siembras para la estación lluviosa, que comienza en mayo.
En muchos casos, según las autoridades, los incendios son provocados intencionalmente por campesinos que luego cortan los árboles y los usan como leña o carbón para cocinar o vender.
Se calcula que cada año son destruidas entre 20.000 y 50.000 hectáreas de bosques, que se convierten en pastizales para la ganadería. Adicionalmente, otras miles de hectáreas de árboles son desbrozadas para usarse como leña.
Las pérdidas ascienden anualmente a 1.200 millones de dólares.
Edición periodística: Adriana Quirós Robinson, Nacion.com Fuente: agencias.