
RESERVA INDÍGENA HUALAPAI, EEUU (AFP) - Un mirador de cristal suspendido sobre el majestuoso paisaje del Gran Cañón en Arizona, fue inaugurado el martes con visitantes como el astronauta del Apollo 11 Buzz Aldrin para quien supuso un pequeño paso, mientras las víctimas del vértigo vivían un inmenso desafío.
El mirador-pasarela llamado Skywalk, "Caminata por el Cielo", es una herradura gigante construida en acero y cristal que se extiende por 21 metros suspendida de los bordes del cañón y donde los atrevidos turistas estarán a 1.200 metros del piso, con vista privilegiada del abismo.
Esta particular posibilidad de ver el paisaje imponente de los cañones de este parque nacional estadounidense se encuentra en la reserva indígena Hualapai, una parte del estado de Arizona que queda a casi 200 km al este de Las Vegas (Nevada).
"Se siente de maravillas", dijo Aldrin, el segundo hombre en pisar la luna después de Neil Armstrong en 1969, quien el martes hizo el recorrido inaugural por la herradura suspendida y con piso de cristal junto a miembros de la tribu Hualapai.
"No es exactamente como estar flotando en el aire o caminando en el espacio pero fue maravilloso , agregó el astronauta ufanándose que no era tan perturbardora la experiencia.
Los arquitectos dijeron que la estructura tiene la capacidad de soportar varios cientos de personas al mismo tiempo y no se verá afectada por los vientos fuertes que forman parte de la experiencia de visitar el Gran Cañón.
De unas 500 toneladas de peso, la pasarela fue construida con vidrio y pesadas láminas de acero macizo, además de amortiguadores especiales para prevenir que la estructura tiemble mientras es transitada por los visitantes, recalcaron los arquitectos.
El proyecto, que tomó dos años, es el último ejemplo que dan las tribus indígenas americanas en su afán por generar ganancias para su comunidad a través del turismo.
Los Hualapai esperan que este particular mirador sea un atractivo aún mayor para los visitantes de todas partes a acercarse a esta sección remota del ya remoto Gran Canón.
El SkyWalk fue un sueño para el empresario David Jin, nacido en Shanghai, un inversionista de Las Vegas, quien es identificado como el financista de la construcción de 30 millones de dólares, a través de una negociación con los Hualapai mediante la cual se quedará con la mitad de las ganancias por la venta de entradas para el mirador por los próximos 25 años.
El paseo tendrá un costo de 25 dólares y el gran público podrá empezar a disfrutarlo desde el próximo miércoles 28 de marzo.
Pese a que la obra ya es mencionada como una maravilla de la ingeniería y arquitectura contemporáneas, no ha estado fuera de la polémica pues algunos miembros de la tribu Hualapai y defensores ambientales afirman que esta atracción turística se construyó en una tierra sagrada.
"Hemos perturbado la tierra. Nuestra gente murió allí, es un lugar espiritual", dijo Dolores Honga, de 70 años.
"Hay que decir que la mayoría de los Hualapai se opusieron a esto. Es duro aceptarlo. Es una tierra sagrada para nosotros y eso nos perturba. Pero por otra parte creo que la gente va a crecer aceptándolo si ven que nuestros hijos se benefician del turismo", dijo a la AFP Don Havatone, de 46 años.
El ambientalista Kieran Suckling, del centro por la Bio Diversidad, lamentó que se celebre la construcción de una "maravilla" arquitectónica en uno de los sitios naturales más maravillosos del mundo.
"La Torre Eiffel es una maravilla de la arquitectura, pero ¿quiero una Torre Eiffel en el Gran Cañón? No", dijo Suckling.
No obstante, Sheri Yellowhawk, una consejera de la tribu Hualapai que estuvo muy cerca del desarrollo del proyecto, defiende el mirador Skywalk. "Nuestra gente ha sufrido pobreza y desempleo durante años. No creo que debamos ser criticados por tener la esperanza de cambiar eso", opinó.
© 2007 AFP