San Petersburgo (Rusia), 5 may (EFE).- Un monumento al físico Andréi Sájarov, el más famoso disidente soviético y Nobel de la Paz, se inauguró hoy en San Petersburgo por iniciativa de un grupo pro derechos humanos, pese a la oposición de su viuda y algunos medios.
La figura de bronce, donada a la ciudad por el escultor Levón Lázarev y varios particulares que financiaron la obra, se instaló en la plaza que lleva el nombre de Sájarov, frente a la Universidad de San Petersburgo y la Biblioteca de la Academia de Ciencias.
El monumento, de tres metros y medio de altura, representa al padre de la bomba de hidrógeno soviética erigido en símbolo de la democracia y la defensa de los derechos humanos, con las manos cruzadas detrás de la espalda, encorvado, pero con la cabeza erguida.
"No sólo Petersburgo, sino toda Rusia necesita el monumento a Andréi Sájarov, como símbolo del triunfo de los valores humanos", dijo en el acto de inauguración el escritor ruso Daniíl Gránin.
Las autoridades inscribieron la apertura del monumento en los preparativos para la celebración del tricentenario de la antigua capital de los zares a finales de este mes, a la que el Kremlin ha invitado a los jefes de Estado y de Gobierno de muchos países.
Pero numerosos activistas y la propia viuda de Sájarov, Elena Bonner, se opusieron a la instalación del monumento en protesta por lo que denuncian como el desprecio oficial hacia los derechos humanos.
"Ya he dicho más de una vez que en la Rusia de hoy no hay que poner monumento a Sájarov", señaló Bonner, que actualmente vive en Estados Unidos, en una entrevista la víspera a la emisora de radio Eco de Moscú.
También el diario digital liberal Grani.ru consideró "inoportuno erigir un monumento a Sájarov en un país donde el poder no respeta el legado del gran defensor de los derechos humanos y desde hace muchos años lleva a cabo una sangrienta guerra en Chechenia".
Ensalzado por el régimen soviético por sus experimentos que se aplicaron con fines armamentísticos y su aportación a la teoría de la síntesis termonuclear, Sájarov cayó en desgracia a finales de los años 60, después de que se opusiera a las pruebas nucleares.
En 1975 su decidida defensa de los valores democráticos y la dignidad humana y las denuncias de los abusos del poder le valieron el premio Nobel de la Paz.
Cuando cinco años después protestó contra la intervención militar soviética en Afganistán, las autoridades le privaron de sus condecoraciones estatales y lo confinaron en la ciudad de Gorki (ahora Nizhni Nóvgorod, en el Volga), donde escribió una de sus obras más importantes sobre el peligro de la guerra termonuclear.
El destierro acabó gracias a la política aperturista del último presidente de la URSS, Mijaíl Gorbachov, quien invitó al famoso disidente a regresar a Moscú, donde se sumergió de lleno en la actividad política.
Andréi Sájarov, nacido en Moscú el 21 de mayo de 1921, murió el 14 de diciembre de 1989 y fue enterrado en el cementerio Vostriakovskoye de la capital rusa. EFE
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