
La mandataria, quien visita Nueva York para reuniones con inversionistas, empresarios y participar en la Asamblea General de Naciones Unidas, ratificó su decisión y la justificó en la necesidad de que el plan fiscal se apruebe en el Congreso, para que el país no vaya derecho hacia una “gran inestabilidad” económica.
A su lado, la ministra dijo que el país también debe pensar en la estabilidad de las empresas foráneas que hoy generan más de 60.000 empleos directos.
Chinchilla insistió en que su decisión fue “tratar de hacer la combinación menos dañina”. Sostuvo que, cuando un país alcanza un déficit fiscal como el nuestro (5%), “algunas cosas se empiezan a sacrificar”.
Gobernar con una situación económica tan delicada es como armar un cubo de Rubik. Cuando se ajusta un sector, se desacomoda otro, admitió la gobernante.
González, cuidando sus palabras, dijo: “Bueno, vamos a ver, es una decisión que toma la señora Presidenta en un contexto de dificultad macroeconómica. La estabilidad en ese campo es importante, la estabilidad en el campo de la seguridad jurídica es importante también y vamos a escuchar lo que tengan que decir las empresas porque es un tema que hay que analizar con detenimiento”.
La ministra reconoció que no estuvo de acuerdo cuando se le consultó su opinión sobre lo que el Ejecutivo negociaba con el Partido Acción Ciudadana (PAC) sobre los tributos a zonas francas.
El PAC aceptó darle vía rápida al plan fiscal a cambio de 18 puntos, que incluyen el cobro de impuestos municipales (bienes inmuebles y patentes) a las empresas que se instalen en zonas francas a partir del 2015, así como un impuesto del 15% a la repartición de dividendos (ganancias) de esas firmas cuando sean repartidos en el país.
Chinchilla dijo que cada municipalidad es libre de cobrar o no.
Ella y su ministra respondieron preguntas sobre este tema luego de reunirse con 105 empresarios con intereses aquí, convocados por la Coalición Costarricense de Iniciativas para el Desarrollo (Cinde).
Además, Chinchilla ofreció un discurso, en el Lincoln Center Plaza, en la celebración del centenario de IBM, que tiene 1.300 empleos en el país y que construye en suelo tico un nuevo centro de tecnología bajo el régimen de zona franca.
José Rossi, jerarca de Cinde quien también acompañó a la presidenta, no se guardó palabras sobre el tema tributario: “Tenemos una obvia diferencia de opinión y respetamos el planteamiento del Gobierno, pero Cinde considera que cualquier modificación al régimen de zonas francas no envía un mensaje en la dirección correcta”.
“No estamos en un asunto de lo que se considere justo, correcto o conveniente dentro de nuestro país, sino que lo vemos en función de competir con una cantidad de países que despliegan cada vez una actitud más agresiva y amplia hacia esas mismas empresas que estamos tratando de atraer”.
Rossi, quien dijo concordar con la gobernante en que el país necesita estabilidad, insistió en que el tema de impuestos es una variable muy importante cuando las empresas escogen países para invertir.
Pero Chinchilla insistió en que si bien esta no es la solución ideal, busca una salida al peor de los escenarios: un déficit fiscal del 5%, con una deuda pública creciente y con tasas de interés en alzada.
“Lo que estamos tratando de evitar es llegar a escenarios como a los que han llegado Estados Unidos y economías europeas donde se sacrifica finalmente todo con tal de sobrevivir. Como mandataria, tengo la obligación de ver ese gran bosque y tratar de hacer la combinación menos dañina”, sentenció.