Estamos frente a un libro no tradicional que nos seduce, nos entretiene y nos hace reflexionar sobre nuestra cultura de una manera atractiva y poco habitual.
Sobre cartulina negra, la portada atrapa nuestra atención. A los lados de la viñeta, un hombre y una mujer aparecen separados por las leyendas. En el centro, un sabanero lucha con el diablo mientras un águila y la silueta de “la mona” vuelan por los aires. A la derecha, la yegua-mujer extiende sus brazos-garra.
Es de noche, y la Luna parece presagiar una desgracia. Encima de la viñeta, a todo color, se ve el nombre: Leyendas costarricenses en novela gráfica .
Al pie, la mención al Premio Fundación Ford Motors en la Educación de la Herencia Cultural. Los autores son Óscar Sierra Quintero y Ronald Díaz (Rodicab), miembros de La Pluma Comic, grupo que ha editado el libro.
En el umbral de la obra encontramos la presentación de los autores y los comentarios del escritor Víctor J. Flury y la antropóloga María Eugenia Bozzolli de Willy. Entramos en cada una de las historias legendarias por una puerta informativa y nos detenemos en las leyendas vistas en la imagen.
Viajar en el tiempo. Nos adentramos en los polvorientos caminos de una Costa Rica con casas de adobe, bahareque o madera, techos de teja, campos rodeados de alambres de púas y una vida familiar con relaciones desiguales entre los hombres y las mujeres.
La Costa Rica rural nos atrapa con sus tradiciones, sus mitos y sus leyendas moralizadoras. Los hombres cometen graves errores y la pagan. La noche, aún la más tranquila, trae malos augurios. El claroscuro está poblado de monstruos extraños, como la mona de uñas y extremidades largas; la mujer-yegua de grandes y huesudas quijadas; las brujas festivas que castigan al hombre rico y tacaño por salir con “un domingo siete”. En general, el paisaje es lúgubre, lleno de movimiento y de gritos aterradores' que rompen el silencio.
El dibujo de ambos autores es ágil, detallado, agradable y consecuente. Los gestos de asombro, furia, dolor o espanto, se refuerzan con un juego de planos y perspectivas que contribuyen a configurar el ambiente. Las viñetas, de distinto tamaño y forma, se rompen en figuras que sobresalen y quiebran la monotonía. Varias de las escenas resultan surrealistas, oníricas.
El texto Leyendas costarricenses en novela gráfica (120 páginas en formato grande) recopila algunos Mitos y leyendas costarricenses (1984-1991) , dibujadas por Óscar Sierra y publicadas en La Nación y The Tico Times , y varias Leyendas de un sabanero (2004), editadas en Guanacaste bajo el seudónimo de Rodicab .
Óscar y Ronald escriben el guion que acompaña la imagen y actúan como “protagonistas” de un texto corto, donde dialogan sobre el significado de lo que llaman “novela gráfica”, relatos gráficos que deben respetar la tradición y los detalles verdaderos.
Su vocación, igual que la de la información ilustrada, es más educativa que de entretenimiento. De hecho, cada leyenda dibujada lleva un breve estudio sobre su origen y su desarrollo. Los mitos, los estereotipos y los prejuicios aparecen en esas leyendas dibujadas en blanco y negro, en las que se mezclan la fantasía y la realidad, la religión y la magia.
Las mujeres seductoras y hermosas parecen clamar venganza al convertirse en la Segua o en la Mona. El diablo, o su representación (como el toro de “cola chinga”), también intenta meter en cintura a esos hombres arrogantes, pendencieros, borrachos y parranderos que no siguen los buenos consejos.
El Cadejos y la “carreta sin bueyes”, recuerdan el castigo al abuso y la crueldad del ser humano.
El tesoro de la isla del Coco y La araña Anancy se apartan del conjunto, tanto por el tema como por el ambiente y el estilo de los dibujos. Las otras leyendas recorren el Valle Central o se ubican en las sabanas guanacastecas.
Las Plumas y los autores. Las Leyendas costarricenses constituyen un esfuerzo más de La Pluma Sonriente (1980) y su proyecto especial La Pluma Comic (2000).
En más de 30 años de trabajo creativo y permanente, ese colectivo artístico promueve el arte de la caricatura y de la historieta costarricenses, y tratan de difundir la cultura y la identidad nacionales a través del arte gráfico.
Además del impulso y del apoyo a jóvenes talentos –Ronald Díaz es uno de ellos–, la asociación procura rescatar el valor de los maestros caricaturistas, acercar –al país– a dibujantes de renombre internacional, y exponer nacional e internacionalmente.
La Muestra Antológica Itinerante Nacional y 102 Años de Caricatura en Costa Rica, con 30 obras, viaja por diferentes comunidades del país y por España y Portugal. En 1982 editó una Antología humorística y, en 1993, Herencia , Programa de Rescate y Revitalización del Patrimonio Cultural, de la Universidad de Costa Rica, publicó La Pluma Sonriente trece años después , de la autora de este artículo.
El grupo, presidido por Óscar Sierra, ha participado en exposiciones en Cuba, Brasil, Ecuador, México, Venezuela, Italia, Panamá y Colombia; ha recibido premios en Japón y Corea del Norte, y ha publi-cado en varias revistas y libros fuera de nuestro país.
Óscar editó, en los 80, las originales revistas De Oreja a Oreja y La Cabra en Patines. El año pasado, la historieta cultural de ambos autores apareció en Perspectivas 8 , libro para la enseñanza del español de la editorial Heinle Cenagage Learning, de los Estados Unidos.
Este año, Correos de Costa Rica emitió una serie de estampillas en homenaje a los maestros Paco Hernández, Hugo Díaz y Jorge Chavarría ( Kokín ), por iniciativa de La Pluma Sonriente.
Leyendas costarricenses en novela gráfica se presentará en el país en los próximos días y en la VII Convención Internacional del Comic, organizada por la Dirección de Cultura y Promoción Cívica de la Municipalidad de Guayaquil con la coordinación general del Comic Club de Guayaquil.
Óscar Sierra asistirá en representación de Costa Rica y con el aval de una declaratoria de interés cultural emitida por el Ministerio de Cultura y Juventud.
Este texto de leyendas ticas dibujadas se sitúa en la vertiente del rescate del patrimonio cultural costarricense, de nuestra herencia imaginaria y de los valores tradicionales que construyen la memoria popular y la mentalidad colectiva.
Muchas veces hemos escuchado hablar o hemos leído sobre las leyendas que recoge el libro que ahora comentamos. La novedad está en la investigación que las respalda y en el diálogo entre la palabra y la imagen que vuelve el texto más dinámico, más entretenido, misterioso y atractivo. Léanlo y disfruten.
La autora es linguista, doctora en comunicación colectiva y profesora de la UCR.