San Salvador, 2 abr (ACAN-EFE).- La iglesia católica de El Salvador conmemoró hoy, sábado, de manera oficial el 25 aniversario del martirio del arzobispo Oscar Arnulfo Romero, asesinado por un comando ultraderechista el 24 de marzo de 1980 cuando oficiaba misa.
Las celebraciones iniciaron esta mañana en la Catedral Metropolitana, donde cientos de fieles visitaron el nuevo monumento de Romero que reposa sobre la tumba que guarda sus restos, el cual fue bendecido e inaugurado hoy por el arzobispo de San Salvador, Fernando Sáenz Lacalle.
La figura del fallecido arzobispo, tallada en madera, fue rodeada por los visitantes de la catedral, quienes lloraban, tocaban la estatua y oraban.
El creador de esta obra, el arquitecto italiano Pablo Borki, expresó hoy en su discurso que "este no es un monumento a la muerte, sino al amor".
El sacerdote Jesús Delgado leyó ante los cientos de asistentes a la conmemoración, salvadoreños y extranjeros, un discurso del postulador de la causa de beatificación de Romero, Vicenzo Paglia, quien se encontraba en el país hasta ayer, viernes, pero tuvo que partir a Roma por el mal estado de salud del Papa Juan Pablo II.
La solicitud de "introducción de la causa" de Romero fue presentada a la Sagrada Congregación para la Causa de los Santos por el ya fallecido arzobispo salvadoreño Arturo Rivera Damas, en mayo de 1993.
Según el postulador, el proceso de beatificación de Romero podría llegar a su final el próximo mayo.
Paglia señaló que "la figura de Romero le ganó a la muerte, logró la inmortalidad", y además insistió en que el arzobispo fue fiel al Evangelio y no era un político, como lo acusaban muchos de sus detractores.
"Si tuvo que hablar de política fue para defender a la iglesia y al pueblo", dijo Paglia, quien también recordó cómo monseñor Romero clamó en sus homilías contra la violencia que predominaba en este país centroamericano.
En el discurso, el postulador sostuvo que al arzobispo le tocaron vivir tiempos complicados debido a que asumió el arzobispado a inicios de la guerra civil (1980-1992).
Sin embargo, en esa coyuntura polarizada entre el ejército gubernamental y la guerrilla, Romero habría tomado "una opción preferencial por los pobres", dijo.
Paglia afirmó que 25 años después de su muerte "Romero sigue hablando" y citó unos versículos del Evangelio de Juan para asegurar que "nadie tiene más amor que el que da la vida por sus amigos".
"Amó con pasión al pueblo que se le había confiado, estaba al lado de los oprimidos, amaba a los pobres; una vez lo trataron de comunista porque opinó que los trabajadores tenían derecho al justo salario", señaló.
Paglia expresó que Romero "no era un hombre partidista; era un pastor que buscaba el bien de todos y que dejó el ejemplo de vivir para los demás, como el sacrificio silencioso de la madre que le da la vida a sus hijos".
A juicio del postulador, Romero "luchó contra la espiral de la muerte" que imperaba en los tiempos del conflicto armado salvadoreño y "no se resignó a la violencia; fue la voz de los que no tienen voz, los pobres".
Las celebraciones por el 25 aniversario del martirio de monseñor Romero culminarán la tarde de hoy con una misa en la Plaza Las Américas de la capital, donde está colocada una estatua del arzobispo fallecido.
Durante las últimas semanas, organizaciones sociales y religiosas han realizado vigilias, conciertos, exposiciones y conferencias para recordar al arzobispo, quien ya es llamado por muchos de sus seguidores "San Romero de América".
Alicia Catalán, una salvadoreña de 22 años, quien asistió hoy a las celebraciones en la Catedral Metropolitana, aseguró a ACAN-EFE que la palabra del arzobispo "se vuelve inspiradora y sigue vigente a pesar de los años; nos ayuda a mantener la esperanza". ACAN-EFE
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