Roma, 20 sep (EFE) - La iglesia de San Vincenzo de la localidad italiana de Gioia dei Marsi, en la que se rodó una película porno en 1998, volvió hoy a ser lugar sagrado, después de que el obispo celebrase un rito reparador tras una semana de penitencias y rezos.
Un largo aplauso y el repique de campanas devolvió la normalidad a la iglesia y al pequeño pueblo de la provincia de L'Aquila, que hace una semana descubrió horrorizado que en 1998 unos desaprensivos rodaron en el templo un filme pornográfico, lo que supuso que todos los ritos celebrados en él desde entonces, tales como bautizos o matrimonios, fueran ilegales en términos de Derecho canónico.
Según ese Derecho, todas las ceremonias "celebradas después de un acto escandaloso, grave y contrario a la sanidad del lugar que supone su profanación" carecen de validez a los ojos de la Iglesia católica.
Para devolverles la legalidad era necesaria la ceremonia reparadora, oficiada hoy por el obispo de la diócesis de Marsi, Lucio Renna, acompañado por diez sacerdotes.
El obispo bendijo el perímetro externo de la iglesia esparciendo agua bendita y después hizo lo mismo con el interior.
Al concluir, los cientos de fieles presentes prorrumpieron en aplausos y comenzaron a repicar las campanas.
El prelado se refirió a lo ocurrido y dijo que la ceremonia era también una profesión de fe "ante las ruinas diarias de una sociedad que a veces es sorda y ciega a la palabra de Dios y a las buenas obras".
El caso de este templo saltó a la opinión pública el pasado día 9 cuando la policía descubrió, gracias a la denuncia de un vecino que la había comprado, la existencia de una cinta pornográfica rodada en el templo.
Un juez ordenó el secuestro de todos los ejemplares de esa película y comenzaron las investigaciones, que desvelaron que el anterior párroco de Gioia dei Marsi cedió la iglesia a un equipo que dijo que deseaba filmar una boda para una película.
Lo que no le dijeron es que tras contraer matrimonio -en la película hay escenas en la que los actores interpretan a una pareja que se casa, con cura incluido-, los protagonistas lo consumaban de manera explícita en el propio templo. EFE
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