
Cancún (México). El huracán "Emily", que horas antes de su llegada al Caribe mexicano causó dos muertes y obligó a evacuar a 74.000 personas, bajó de intensidad y empezó a salir de la península de Yucatán tras causar daños materiales por determinar.
Autoridades de Protección Civil del estado de Yucatán señalaron a EFE que "el ojo del huracán salió de las costas" del norte tras un "cambio de dirección y la disminución de su intensidad", al bajar a categoría uno en la escala Saffir Simpson, de un máximo de cinco.
El ojo de "Emily", que avanza con vientos de unos 140 kilómetros por hora, salió por la comunidad de Santa Clara, unos 50 kilómetros al este del puerto de Progreso, en el norte de este estado, uno de los polos turísticos más importantes de México.
"Los vientos fuertes se están alejando de la península, pero las bandas nubosas todavía nos acompañan", dijo el secretario de Comunicación Social de Protección Civil estatal, Salomón Mayorga.
El súbito cambio de dirección de "Emily" salvó a la ciudad colonial de Mérida, la capital del estado, de ser golpeada por el huracán, y en las próximas horas se comenzarán a desarmar los albergues que cobijaron a unos 30.000 personas en la península.
En uno de los refugios están Víctor Cabrera y su esposa Mónica, españoles de unos algo más de veinte años, que llevaban dos días en Playa del Carmen, el balneario más afectado por el ciclón y que, a pesar del susto, se quedaron para seguir sus vacaciones.
"Emily es un buen nombre para nuestro primer niño", dijo Víctor.
El huracán, hasta el momento, sólo ha causado daños materiales y pérdidas económicas desde su llegada a las costas mexicanas, pero no víctimas fatales, precisó la dirección nacional de Protección Civil.
"Afortunadamente no" hay víctimas, aseguró la coordinadora de Protección Civil, Carmen Segura, en una rueda de prensa en la que anunció que el presidente Vicente Fox visitará hoy la zona afectada.
Sin embargo, Pemex, la petrolera estatal, informó de dos muertos el sábado al caer un helicóptero en faenas de evacuación de trabajadores de las plataformas petroleras en la sonda de Campeche, de donde se extrae el 80 por ciento del crudo en el país.
El huracán tocó tierra anoche con categoría cuatro en la isla de Cozumel y luego en la zona arqueológica de Tulum, donde se ubica una ciudad maya, y en la madrugada se degradó a categoría dos en la escala Saffir Simpson.
El huracán se mueve con vientos constantes de 140 kilómetros por hora y ráfagas de hasta 170 kilómetros por hora.
El subdirector nacional de Atención de Emergencias de Protección Civil, José Luis Flores, señaló a EFE que el ciclón ha arrancado árboles, postes del tendido eléctrico y anuncios publicitarios.
"No hay viviendas afectadas y ninguna pérdida humana confirmada. Estamos haciendo un recorrido por toda la zona norte del estado (de Quintana Roo) y el balance es que hay afectaciones leves en estructuras que oponen resistencia al viento", dijo.
Respecto de los hoteles, señaló que hay algunos daños pero ninguna estructura destruida.
Quintana Roo y especialmente Cancún y sus balnearios adyacentes concentran casi un tercio de los ingresos por turismo en México y la mitad de los visitantes.
El pronóstico es que el huracán podría ahora cruzar el golfo de México, tomar nuevos bríos y enfilar hacia la costa de Veracruz y Tamaulipas o al sur de Texas (EEUU), a las localidades de Brownsville o Galveston, dijo Flores.
Actualmente los estados de Yucatán y Quintana Roo se encuentran en máxima alerta, así como las islas aledañas, y en menor medida el estado de Campeche y las plataformas petroleras.
También se activó la alerta en Chiapas, Tabasco, Veracruz, Tamaulipas y San Luis Potosí.
Pemex señaló que ya fueron evacuados más de 15.000 trabajadores de sus plataformas marítimas en Campeche, aunque no se prevé que el ciclón dañe las estructuras de extracción petrolera, y aseguró que "está garantizado el abasto de combustibles".
Se estima que en las próximas horas podría reabrirse el aeropuerto de Cancún.
