Barcelona (España), 2 jul (EFE).- El ilustrador chileno Juan Carter, de nombre artístico "El gato", visitó hoy el Fórum Universal de las Culturas 2004, en Barcelona, donde recordó la represión que sufrió Chile con Augusto Pinochet y cómo, en sus caricaturas, ha dicho "con humor" que el dictador es "un asesino y un torturador".
Carter, de 43 años, explicó que la dictadura le pilló cuando todavía era un niño, pero con su inquietud y espíritu reivindicativo desarrolló su capacidad de dibujar y caricaturizar de una manera crítica al régimen dictatorial y, más concretamente, la figura de Pinochet.
El caricaturista, que reside en Barcelona desde hace varios años, dice que fue de las pocas personas que osaron mofarse del militar en momentos de máxima represión, lo que le obligó a adoptar el apelativo de "El gato" para no ser identificado por los militares, que en más de una ocasión acudieron a las redacciones de las revistas donde trabajó para detenerlo.
"La persecución hacia la prensa hace que uno tenga que vivir en la clandestinidad", explicó Carter, y rechazó la idea de que se le considere un "valiente" ya que se limitó a defender con sus medios, un lápiz y un papel, "una vida de libertad" en un contexto de opresión.
Recuerda un hecho que animó su espíritu creador: fue cuando tenía seis años, a raíz de la visita de la Reina de Inglaterra Isabel II a Chile, "al verla ocupar un sitio de honor que no se merecía".
Desde entonces no ha parado de dibujar. Empezó colaborando en la revista "Absis", en la que sólo podía hacer una crítica suave de Pinochet y en la que no podía publicar caricaturas del dictador, algo que sí consiguió en "Cauce", cuyos dueños eran abogados y podían defenderse mejor de las acusaciones del Gobierno.
Pinochet, en tiempos de dictadura, era el personaje que nadie se atrevía a dibujar y, mucho menos, publicar, y Juan Carter lo caricaturizó "si tapujos, con una crítica ácida", con el objetivo de retratar la realidad tal como era.
"El gato" mostró en el Fórum algunas de estas caricaturas originales que dibujó en los años 80 y que conserva, tras sobrevivir a los constantes registros de la policía en búsqueda de material "subversivo".
Son caricaturas en blanco y negro y color y en todas aparece Pinochet, aunque en otras también aparece Lucía, la esposa y "auténtico brazo del dictador", según Carter.
Para este ilustrador, su actividad sirvió para canalizar el sentimiento de una sociedad oprimida que no podía, ni tenía los medios para criticar y expresar su rechazo al régimen dictatorial de Pinochet.
"Estaba siendo un psicólogo de mucha gente", explica Carter, quien señala que en muchas poblaciones marginales vio cómo incluso se fotocopiaban sus caricaturas, lo que le dio "muchas más fuerzas para seguir dibujando a Pinochet".
Carter notó una mayor presión de la represión al llegar a la universidad, donde estudió arquitectura, ya que en los centros universitarios "el aparato de Pinochet tenía todo tipo de informadores, empezando por el decano".
"Pinochet se ha apartado de la vida pública pero nadie le puede pedir a las familias de asesinados, desaparecidos y torturados que se queden tranquilas mientras este señor se levanta cada día", señala Carter, quien asegura que los chilenos aún no han visto de verdad la justicia.
Carter, que viajó a Europa en 1988, dice que su espíritu "sigue siendo crítico con la situación en el mundo" y añade que si tiene que reivindicar alguna cosa lo hará, aunque sea desde la otra parte del mundo. EFE
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