Recuerda esas asoleadas mientras jugaba una mejenga en su barrio o todas las veces que se puso colorado en los viajes a la playa, cuando era chiquillo?
Su cuerpo guarda las marcas de todas esas "asoleadas" porque, como dice el jefe de Dermatología del hospital San Juan de Dios, Harry Hidalgo: "la piel nunca olvida".
La cantidad de rayos ultravioleta causantes de las quemaduras se acumula en la piel con los años, causando lesiones, como manchas y hasta cáncer. "Es como si tuviera un carro, entre más kilometraje tenga el vehículo, más problemas presenta", ilustró el dermatólogo.
Ponga atención a este otro dato: el sol que se recibe en los primeros 18 años de vida es el que más daño causa a la piel.
Hidalgo explicó que los diferentes tipos de cáncer que se detectan luego de los 35 años son el resultado de las "asoleadas" que sufrieron los pacientes cuando eran niños y jóvenes recuerde que la piel no olvida.
En el caso de los niños, por ejemplo, su organismo produce menos melanina, la sustancia que protege a la piel de los rayos solares. ¿Entiende ahora la importancia de bañar a sus hijos en bloqueador y de darles camisetas cuando están en la playa?
El llamado de atención es también para ustedes, los adultos, que deben protegerse para evitar que "su carro se siga kilometreando".
¡Cáncer!, ¡cáncer!
Las quemaduras solares se producen por sobreexposición a los rayos ultravioleta del tipo A y B. Lo que más asusta sobre esos rayos es su relación con los diagnósticos de cáncer de piel.
Ese temor no es para nada infundado pues este tipo de cáncer es el más frecuente en nuestro país. Cada año, aparecen unos 50 nuevos melanomas (lunares cancerosos) y cerca de mil casos de otro tipo, según estadísticas del Ministerio de Salud.
Un estudio comparativo del hospital San Juan de Dios reveló, el año pasado, que los casos de cáncer se duplicaron en un período de 17 años, período en el cual los melanomas pasaron de 25 casos al año a más de 50.
El estudio reunió datos de las consultas del servicio de Dermatología del hospital a principios de los años 80 y entre los años 1995, 1996 y 1997.
Harry Hidalgo, jefe de ese servicio, comentó que, afortunadamente, el cáncer en la piel se detecta ahora en en fases más tempranas. "Cuando comenzamos en el San Juan de Dios con las jornadas de detección de cáncer de piel, hace más de tres años, los pacientes eran diagnosticados casi cuando ya estaban cerca de la muerte; eso ha cambiado. Probablemente existe ahora más conciencia y la gente se cuida más del sol", contó el médico.
Sol que suma años
La piel sufre dos tipos de cáncer muy particulares, ambos relacionados con la exposición a los rayos ultravioleta: el carcinoma basocelular y el melanoma.
El carcinoma basocelular es el más benigno porque no se distribuye a otras partes del cuerpo, consiste en escamas que pican, sobre todo, en las partes del cuerpo más expuestas al sol.
El melanoma, en cambio, tiene su origen en las células productoras del pigmento de la piel (melanocitos); generalmente se presenta como un lunar o peca de color, que aumenta de tamaño (especialmente de color negro o azul oscuro).
"La aparición de melanomas está ligada con quemaduras solares", detalló Harry Hidalgo.
El cáncer no es la única consecuencia de la sobreexposición al sol. Su piel también puede presentar manchas, paños solares, envejecimiento prematuro y lesiones precancerosas.
"La calidad de la piel se va deteriorando conforme hay más exposición a los rayos ultravioleta. Si no lo cree, haga la prueba y vea la diferencia entre la calidad de la piel de las zonas que nunca se exponen al sol y otras áreas como los brazos, el cuello y la cara", comentó el dermatólogo.
Hidalgo agregó una frase más a sus comentarios: "una piel bronceada es una piel dañada", por eso, busque la sombra, y si viaja a la playa este verano, evite riesgos y use productos con protectores solares.