París. Una ola de descontento se manifiesta en Francia al entrar en vigencia la reducción a sólo 35 horas de la semana laboral, ley criticada tanto por patrones como por asalariados según los sectores.
Las huelgas se multiplicaron este martes, principalmente en el sector de los transportes.
Los camioneros asalariados prosiguieron este martes el movimiento iniciado el lunes, bloqueando la circulación en hasta 71 puntos en todo el país.
Pero el principal sindicato del sector llamó a levantar el bloqueo al finalizar la tarde después de cuatro horas de discusiones con las autoridades.
Los choferes de camiones tienen semanas laborales que alcanzan hasta 50 e incluso 70 horas y temen por la caída de sus ingresos si se aplican las 35 horas semanales.
Para compensar la pérdida de salarios exigen que estos sean aumentados y además consideran que los decretos de aplicación de la ley son demasiado favorables a los patrones, a los propietarios de los camiones.
El bloqueo fue levantado “provisionalmente” mientras se estudia la plataforma de negociaciones con el gobierno, que se efectuarán el próximo martes.
Las protestas con motivo de la semana laboral de 35 horas afectaron también a los transportes públicos en las grandes ciudades y principalmente en París.
En cambio, el tráfico de trenes fue casi normal en todo el país a pesar de un llamado a la huelga lanzado por un sindicato minoritario.
Las 35 horas semanales es un punto importante del programa de lucha contra el desempleo del gobierno del primer ministro socialista Lionel Jospin.
A pesar de sus apariencias, la iniciativa acarrea efectos perversos y uno de ellos ha sido que ha introducido en la legislación del trabajo la “flexibilidad” del empleo favorable a los patrones, señalan analistas.
Precisan que, además, los patrones tratan de recuperar el terreno que pierden con las 35 horas haciendo aumentar la productividad de sus empresas en vez de contratar más personal como esperaba el programa.
Por otra parte, aunque esta ley que concierne a las empresas con más de 20 trabajadores entró en vigencia este martes, más de ochenta por ciento de las empresas siguen sin firmar el acuerdo para reducir el tiempo de trabajo y los patrones no ocultan su indignación.
Hay en Francia unos 15 millones de asalariados concernidos por esta ley pero solamente unas 14.000 empresas han firmado los acuerdos de reducción de trabajo.
Edición periodística: Adriana Quirós Robinson, La Nación Digital. Fuente: agencias.
