
Nadie la había visto de 1904 hasta que Melissa Abdo y su equipo la redescubrieron en el 2009.
“Era una población muy pequeña. Caminamos entre las montañas de Jamaica para ver si la veíamos y no la encontramos en otro lugar”, dijo la experta en plantas raras del Jardín Botánico Tropical Fairchild, ubicado en Florida, Estados Unidos.
Para Abdo, esa es quizá la planta más rara que haya visto hasta el momento.
Es aquella que es rara por causas naturales o antropogénicas. En cuanto a las naturales, puede ser que solo crezcan en un hábitat pequeño o tienen una población muy reducida, o, quizá, que su distribución es muy restringida.
”También hay plantas que son raras debido al ser humano, ya sea que se haya destruido su hábitat o por su sobreexplotación”.
Hay una variedad de formas para definirlo y esto depende de cuál sistema o criterio se usa. El estándar mundial es la
”Toda la flora es importante de conservar porque estas listas no están completas. Por eso, es necesario mantener actualizadas las listas nacionales y regionales”.
No, son diferentes. Una planta endémica es aquella que crece en un lugar en particular. Por ejemplo, nosotros, en Fairchild, tenemos plantas endémicas del Caribe y cuando hicimos una revisión del género, muchas de estas solo se encuentran en una de las islas.
”Una planta endémica puede ser rara, pero no todas las raras son endémicas”.
Extremadamente vulnerables. Desafortunadamente, no se cuenta con datos de largo plazo, pero sabemos que estas plantas están en nichos de hábitat que son muy pequeños y especializados.
”Por ejemplo, en Fairchild estamos investigando un tipo de cactus que solo está en los cayos de Florida. Este cactus está en un área adyacente al océano y, como cualquier zona costera, sufre los impactos del cambio climático. Además, el cactus es afectado por la intrusión de agua salada debido al aumento del nivel del mar.
”Ahora, hay muchos factores que pueden estar afectando al cactus y como científicos procuramos no asumir que, por estar en una zona costera, se debe a cambio climático. Primero, necesitamos datos”.
El tráfico ilegal es un gran problema. Para darte un ejemplo: en el Caribe, una especie de cactus fue descrita como un nuevo registro para la ciencia y en el artículo científico venían las coordenadas de dónde se encontraba la planta en Jamaica. Los traficantes de plantas tomaron el artículo como referencia para ir al lugar y extraer ilegalmente el cactus que vendieron, por medio de Internet, a coleccionistas de plantas.
”Por esa razón es que los científicos somos tan cuidadosos con los datos que obtenemos. Es una lástima no poder publicar ese tipo de datos para que sean accesibles al público, pero es mucho el riesgo de que esa información caiga en malas manos”.
Puede costar miles de dólares. En Florida, si se camina en el Parque Nacional Everglades, aún se pueden ver hoyos de donde la gente ya extrajo palmeras que les toma cien años crecer”.
Coleccionismo. La planta se vuelve como una obra de arte y esto genera un gran problema.
”La única manera que tenemos de prevenir este tráfico ilegal es a través de la convención de Cites (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres), que regula el comercio de vida silvestre. Por ejemplo, cada vez que voy a recibir una orquídea con motivos de investigación o conservación, tengo que llenar papeles para explicar las razones y asegurar que no es una especie amenazada y más porque las orquídeas están todas listadas en Cites”.