Cuando la terapia de reemplazo hormonal se empezó a usar en gran escala hace poco más de una década, se le había atribuido no solo el poder de borrar los molestos síntomas de la menopausia; sino que se suponía que estas hormonas tenían la capacidad de proteger a la mujer contra la enfermedad cardiovascular y las fracturas causadas por la osteoporosis.
La terapia de reemplazo hormonal consiste en reponer el estrógeno y la progesterona que los ovarios ya no producen en la mujer que ha llegado a la menopausia (ha dejado de mestruar) y la posmenopausia.
Es un tratamiento efectivo para disminuir todos los síntomas del climaterio: controla los sofocos, los sudores nocturnos y la sequedad vaginal, entre muchos otros beneficios.
Ahora, la historia ha cambiado un poco. El 9 de julio, la revista médica Journal of the American Medical Association (JAMA), publicó un avance de un estudio sobre la terapia de reemplazo hormonal realizado en mujeres que aún conservan el útero, por lo que era una terapia de estrógenos y progesterona en las mujeres sin útero, solo se les medica estrógenos.
Los resultados preliminares de la investigación llevaron a la Iniciativa por la Salud de las Mujeres de Estados Unidos que dirigía el ensayo a suspender, antes de tiempo, el estudio.
La investigación, que comenzó en 1997, tenía que haber seguido hasta el 2005, pero fue interrumpida cuando se vio que era riesgoso para la mujeres participantes en el estudio, pues continuar significaba más riesgos que beneficios para ellas, lo que plantea un problema ético.
En resumen, por cada 10.000 mujeres que tomaban la combinación de hormonas estrógenos y progesterona se detectaron cada año ocho casos de cáncer, siete ataques cardiacos, ocho infartos y 18 casos de trombosis más que entre las que tomaban un placebo durante el periodo de pruebas.
Las reacciones
Los autores del estudio justifican su suspensión de la siguiente forma: "los resultados no suponen un gran riesgo en un año, pero hay que tener en cuenta que hay menopáusicas que toman el tratamiento durante más de 30 años".
Para Enid Chacón Arce, ginecóloga del Hospital México, la principal conclusión que se desprende de este estudio es que la terapia de reemplazo hormonal no puede darse por un tiempo indefinido. "La toma de estrógenos y progesterona no debe prolongarse por más de cinco años", dice Chacón. Esto, porque tal y como dice el estudio, los riesgos de sufrir cáncer de mama o enfermedad cardiovascular aumentan.
Sin embargo, Carlos Luis Zúñiga Brenes, también especialista en ginecología, dice que el aumento del riesgo no es realmente considerable. "Han encontrado que el porcentaje de riesgo de cáncer y enfermedad cardiovascular aumenta un uno por ciento más en las mujeres con la terapia", dice.
Por su parte, Danilo Medina, otro médico especialista en ginecología, considera que la terapia debe continuarse, pero con un seguimiento muy cercano de la paciente por parte del médico que incluye mamografía y chequeo general cada año.
"Sin duda, la teoría de que la terapia de sustitución hormonal protegía a la mujer de sufrir infartos de miocardio y otras enfermedades cardiovasculares, ha quedado desechada", dice Flory Morera, también especialista en ginecología.
A favor de las hormonas
El hecho de que se haya encontrado que estas hormonas no cumplen con la protección del corazón, y que más bien pueden aumentar el riesgo de las enfermedades relacionadas al sistema circulatorio, al igual que un mayor riesgo de cáncer de mama; no es suficiente para desechar este tratamiento para las mujeres en el climaterio.
"Es el mejor tratamiento para la menopausia que se tiene en estos momentos", dice Enid Chacón.
Por ello, la terapia hormonal sustitutiva es el tratamiento para la menopausia más utilizado. Desde el punto de vista médico, tiene como principales ventajas la corrección de los síntomas derivados de la baja de estrógenos inducida por la cese de la producción hormonal propia del ovario.
También es sumamente apreciado por las mujeres que lo consumen. Lo que se sabe es que a corto plazo, explica el doctor Medina, la terapia hormonal sustitutiva controla los síntomas del climaterio: los sofocos, los sudores nocturnos, el cambio de humor, la sequedad vaginal y la resequedad en la piel experimentada por muchas mujeres durante la menopausia. También resulta eficaz para combatir el insomnio, los estados depresivos y la astenia (fatiga) psíquica que muchas mujeres presentan en esta etapa de la vida.
"Aunque algunos médicos dicen que solo se debería recetar para mujeres con problemas muy severos ligados a la menopausia, es tanto el beneficio en la disminución de los síntomas del climaterio, que yo aconsejo la terapia para casi todas las pacientes", explica Enid Chacón.
Los números apoyan a Chacón. Estudios han dejado en evidencia que en más del 90 por ciento de las mujeres que reciben un tratamiento de reemplazo hormonal, los síntomas que trae la menopausia desaparecen por completo.
"A largo plazo, también disminuye el riesgo que tienen las mujeres de padecer osteoporosis", dice Flory Morera, especialista en ginecología. La osteoporosis es una enfermedad que hace los huesos quebradizos y da lugar a fracturas cuyas complicaciones pueden ser potencialmente mortales.
Los médicos concuerdan en que la terapia con hormonas ya no puede darse por tiempo indefinido. ¿Qué opciones quedan para las mujeres?
Para Flory Morera, después de tres o cuatro años con terapia sustitutiva de hormonas, se puede cambiar a la paciente a el uso de tibulona, que es un sustituto estrogénico. Otra opción es el raloxifeno, dice Morera, que es un estimulante de los receptores de los estrógenos. Y, para proteger los huesos, hay terapias específicas contra la osteoporosis.
¿Tomar o no tomar hormonas? Por lo visto, esta terapia aún queda con vida, aunque los médicos la miran ahora con más cautela.