BERLÍN. La legendaria actriz francesa, Anouk Aimee, nominada para el Oscar en 1967 por su papel en la película Un hombre y una mujer, demostró el jueves su belleza y modestia, después de 57 años en el mundo cinematográfico, cuando el Festival de Cine de Berlín la honró por su carrera.
Aimee, de 70 años, viajó a Berlín para promocionar su nueva película La Petite Prairie aux Bouleaux y para recibir el premio a su carrera cinematográfica tras una gala donde se exhibió el jueves en la noche la película de Jacques Demy, Lola , de 1960, en la que Aimee encarnó el papel de una corista abandonada.
"Recibir un premio siempre es agradable porque demuestra que, después de todo, a la gente le gusta un poco lo que haces", aseguró Aimee en una conferencia de prensa. "No me parece que he logrado tanto".
Aimee dijo que no había dormido y que estaba guardando luto por la muerte el lunes del productor de cine francés Daniel Toscan du Plantier. Sin embargo, esta actriz septuagenaria, que asegura que nunca se ha hecho una cirugía estética, aún tiene el aspecto de una mujer de la mitad de su edad.
A la pregunta de si creía que era muy joven para recibir un premio a su carrera artística, Aimee contestó: "Usted es muy amable. Claro que soy muy joven y espero que recibiré más premios cuando sea más vieja".
El director de cine, Dieter Kosslick, dijo que una vez estaba repasando un libro de fotos de grandes estrellas del celuloide cuando se encontró con una fotografía de Anouk Aimee.
"Debería conocer a esta mujer. (Pero) no es fácil. Entonces pensé, hazle un homenaje y tendrá que venir a casa", añadió.
Primeros pasos
Francoise Dreyfus, nombre original de Aimee, nació en París en 1932. A los 13 años la apodaron Anouk debido a primer personaje que representó.
Posteriormente, el guionista Jacques Prevert propuso el apellido de Aimee, alegando que no estaría bien que fuera Anouk a secas a los 40 años.
Aunque Aimee ha trabajado en el cine desde la década de los cincuenta, la actriz dijo que no comprendió realmente lo que era actuar hasta que conoció a Federico Fellini e interpretó el papel de una ninfómana rica en la película La dulce vida en 1960 y luego protagonizó el filme 8 1/2 en 1963.
"Sobre Fellini, estamos hablando de un genio. Es el hombre que me lo enseñó todo, especialmente a no tomarme demasiado en serio".